MICRORRELATOS

REALIZANDO MAGIA

Sintiéndose desfallecido hundió sus puños en la realidad escrita que terminaba de ocurrir, no podía creer aquello que tan solo unos minutos antes había sucedido.

Sus palabras eran dolorosas hacia sí mismo, se maldecía, se insultaba, cómo había acertado en el conjuro, se preguntaba…
No era aquel resultado el que él quería…
Ella era toda su vida, él un pobre poeta que ansiaba pronunciar palabras de amor halagando a la bella dama, su amada, su perpetua inspiración, la llama viva de la fantasía que nunca le abandonó, pese a que su imaginación lo torturaba…
Sus manos apretaban los restos del hechizo que realizó, en un puño cerrado fuerte, el resto de la hierba arrancada de su propio jardín, pisada por ella en el instante en que sus bocas se unieron por primera vez, en un apasionado beso de amor sin fin. En su otra extremidad, estrujaba escondiendo entre sus dedos, parte del escrito mágico que él mismo dio forma.
Sus ojos no querían ver aquel maldito efecto en que el encantamiento la había convertido. Su cabeza formaba parte de su cuerpo, clavada sobre su pecho, sin intención de ser levantada. Su llanto era inacabado, profundo y apenado…
Con un desquiciado remordimiento que le duraría toda la vida, por haber sido un suspicaz de sus sentimientos, un acaparador de la vida de aquella mujer que ya no tenía…
Convertida ahora en una estela de luz radiante, formaba parte del firmamento, azul como el cielo, bailaba sobre él, sobre el poeta que creó el más bello poema de amor, un poema que así decía y la magia cumplía…

Amada mía para no perderte, la llama del amor prendo, que nos alumbre su luz en la eternidad y en el firmamento…
Con mis palabras escribo, mi gran amor te dedico, y para mi sola serás, o del cielo parte formaras, haciendo de ti una estela, de luz radiante…

©Adelina GN

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