PROSA POÉTICA

Quisiera navegar por los confines de la tierra

  Quisiera navegar por los confines de la tierra y disfrutar eternamente de la simple brisa del mar; sentir el suave calor del sol al amanecer, y robarle tiempo al Tiempo, porque cada día es simplemente un momento, porque jamás pude imaginar que se escapa cada noche de forma impertérrita. Déjame que me crea que mis manos son las de un artista, aunque sea por un instante. Qué bonito sería fumarse la vida dulcemente y jugársela por un tierno beso, aunque sea en la mejilla, porque en la avenida de la felicidad no hay nada que no se pueda imaginar, mientras las distancias se mantienen entre la esperanza y la realidad. Como en un lunes al sol, el viento trae batallas perdidas por contar a quien quiera oírlas, porque son inmortales aunque nadie las conozca, y aprietan hasta casi ahogar como si fuera un dulce gemido. Como un triste tango en el fondo de un oscuro mar, la brisa agita las palabras, que rielan hacia lugares desconocidos e inhóspitos. No hay lugar adonde no llegue un verso de amor, aunque sea triste y ahonde sus garras en la leyenda de Tristán e Isolda o en la mismísima tragedia de Romeo y Julieta. Nada se detiene ante el corazón cuando suena el acordeón con su desgarrada canción. Nada se detiene. Tal vez hable de algo imposible y pasajero, porque para muchos no se pueda contar con dinero. Pero no por eso voy a olvidarme que hubo un tiempo en el que no importaba, aunque ahora sólo se vislumbre a través de un nebuloso velo.

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