EL PODER DE LAS LETRAS

¿QUIÉN ES?

 

¿QUIÉN ES?

 

Alguien ha bebido de mi alma,

¡Dios!, me han dejado desalmado,

¿quién habrá sido?, ¡sueño maldito!,

dame su nombre si es una dama.

 

Alguien ha bebido de mi alma,

y estoy desarmado y medio ido,

¡por favor!, estoy herido de arma blanca,

¡Dios, me han hurtado en el camino!

 

Alguien ha debido de beberse toda mi alma,

y siento miedo y desamparo,

siento miedo y desamparo por lo mío,

que esos duendes del diablo no hayan sido…

¡Por favor!, alguien que me libre del dolor,

que sea mujer de amor el motivo.

 

¿Quién ha sido? ¿qué han hecho?

que tanto duele amar sin techo

y sin heridas andar herido.

¡Dios, me han hurtado en el camino!

 

Ya sólo pido un nombre, su nombre…

para poder poner nombre a mi destino.

Sólo el derecho a conocer mi sino,

sólo el derecho a conocer mi sino.

 

¿Su nombre? ¿Acaso lo desconoces, cariño?

No busques más buen hombre

y empieza desde el principio.

 

Me has nombrado sin nombrarme,

me has besado con el corazón abierto,

en el odio, en el amor, en el horror y en la ira.

En las piedras de la vida, en el dulce sendero…

En el sexo y hasta en la vulgaridad has estado conmigo,

junto a mí.

 

Por mí has llorado y has matado, ¿ya lo sabes?,

y siempre… siempre me has nombrado sin nombrarme,

pero jamás has dudado de que existía.

Soy yo, cariño, tu alma y la mía iguales,

tu alma, mi alma, la misma…

Soy yo, cariño, la Poesía.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

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