Primavera en otoño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Extraño es este otoño que llega invadiendo mi alma de calidez y calma. Extraño, pleno de armónicos colores con olor y sabor a primaveras miles. Extraño porque mi corazón no siente la triste y agonizante melancolía de otros otoños de antaño.

Mi pensamiento vuela y se disuelve en tiempos remotos, en tiempos del ayer y del ahora, en tiempos de amor eterno que hace renacer en este otoño todas la primaveras.

Amor que inunda todos los zonas de mi cuerpo, emborracha con su perfume todas mis células. Amor transpira mi ser por cada uno de los poros de mi piel. Se desborda rompiendo todos los diques y canales que pudieran entorpecer el salvaje flujo de amor que arrastra este torrente. Amor que con fuerza llevo dentro de mi corazón y mi alma, que me arropa y me da fuerza en los pesares y en los tormentos.

Pensar en ti ya no me daña, pensar en ti, amor, me llena de extraña placidez y calma. Dichoso se siente mi corazón porque entraste en mi vida aquel otoño, cuando casi ya creí que no te detendrías en mi puerta. Ya no hay llanto ni dolor para el desamor. Es mayor el placer y el gozo por la oportunidad que el universo me ofreció al acercarte a mi vida, amor, que todo el dolor que pude sentir por tu ausencia.

Dichosa y afortunada soy que, acunada en tus brazos me dormí y ya no quise despertar de mi sueño. Te quedaste incrustado en mi ser deshaciendo nudos de soledad y conquistando las sombras que oscurecen mis sueños.

Afortunada soy de saberte solo con llegar a ti a través de mi pensamiento, de amarte hasta el final, hasta que llegado el momento, del cuerpo nos tengamos que separar, sin dolor ni sufrimiento porque nuestras almas se volverán a buscar y se encontrarán, más allá del plano terrenal, más allá de la vida y de la muerte.

 

Imagen de la red

Deja tu comentario, así nos haces grande

A %d blogueros les gusta esto: