Silencio, es Navidad

Silencio es Navidad

Las calles están desiertas, los bares vacíos, las tiendas cerradas, apenas hay tráfico. Para la mayoría de las personas que pueden-tienen un hogar es un día para disfrutar de la calma y quietud, de la compañía mutua del ser-es queridos.

Es Navidad, momento de silencio, después de la noche ajetreada en que unos cenan en familia, otros comparten la pobreza, algunos huyen de las bombas que incluso en este día osan caer del cielo e incluso hay personas que simplemente siguen viviendo, un día como cualquier otro, buscando su paz.

Aquel villancico “Noche de paz” una canción que se escribió hace más de ciento ochenta y cinco años en Austria por Franz Xaver Gruber aunque la letra, que eran los versos de un poema,  fue escrita por un sacerdote Joseph Mohr y durante todos estos años ha sido traducida a más de trescientos idiomas.

Son muchas las versiones que se han hecho de la misma. La primera vez que sonó fue en la voz del coro acompañada solo de guitarra pues el órgano de la parroquia de Santa María (Mariapfarr) estaba averiado.

Esta música tiene influencias de la tradición musical y el folclore austriaco de aquella época.

La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914, al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes. Se la conoce como “la canción que detuvo una guerra.”

 

En el año 1943 una austriaca en el exilio, Hertha Pauli,  escribió el libro ” Noche de Paz”.

Se trata de la historia del origen de esta canción, cuyas ilustraciones fueron realizadas por  Fritz Kredel  y publicado por Alfred A. Knopf.

 

En 1988 se realizo un documental “Silent Mouse” (Noche de Ratón), en el cual se relata la historia del villancico vivida por un ratón.

Son muchas las versiones grabadas tanto de la historia como de la misma canción, en los más diversos idiomas, pero todas mantienen ese mensaje “Noche de Paz, noche de amor…”

El manuscrito descubierto en 1995, data de 1821, contiene seis estrofas, el acompañamiento es para guitarra y la inscripción en la parte superior derecha reza: “Melodie von P. Xav Gruber.”

Los poetas chinos se inspiraron en el tema de Mohr, en concreto dos, el pastor Qu-gui Shi y  Zhu añadieron una parte a la melodía que ellos compusieron en 1982 como una manera de honrar a su maestro. Su primera intención era componer una melodía que reflejara el espíritu del texto y que estaría en un idioma musical que los cristianos chinos fueran capaces de sentir y entender.

Fue el misionero taiwanés Kathleen Moody el que nos dejó esta pieza.

Noche santa, noche bendita,

las estrellas brillan intensamente, la tierra sigue siendo:

colinas y valles, campos y bosques,

Todos rodean la pequeña ciudad de Belén.

En un pesebre Cristo el Señor duerme.

Dicen muchos expertos que es una pieza con un marcado caracter sentimental, si bien en su creación parece ser que se buscaba reflejar la inocencia acompañada de su luz.

Independientemente de la religión que profesemos o de las creencias que podamos o no tener, las canciones y los cuentos navideños nos sirven como todos a transmitir a nuestros pequeños y recordar a los adultos  valores tan importantes como la bondad, la generosidad, la paciencia, el compromiso, la compasión, la sinceridad, el compañerismo  y la ayuda al prójimo entre otros muchos. En definitiva empatía y generosidad.

Fomentar estos valores y la magia con la que se viven estos días, para ser vida los 365 días del año, durante toda nuestra existencia,  debe ser algo importante, casi una prioridad para nosotros, pues el mañana lo sembramos hoy.

Despertar de buen humor, prender una sonrisa en nuestro rostro y con positivismo enfrentar el día y la noche, aprender de cada uno de los momentos que tenemos la suerte de recorrer en nuestro caminar.

Mirar, escuchar, vivir,  no ser sombras,  a nuestro alrededor todo un mundo por descubrir, incluso a pesar de los malos momentos, de las enfermedades, de la pobreza, del hambre.

Todos y cada uno de nosotros podemos sembrar y al mismo tiempo recoger ese granito que haga tal vez mañana otro mundo, ese que todos deseamos aunque a veces no lo pensemos, aun no queriendo reconocerlo.

Os quiero dejar algunas tradiciones o  leyendas,

Una leyenda mexicana “La flor de Nochebuena”:

Hace mucho tiempo en un pequeño pueblo de México todos sus habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle un regalo.

Había un niño muy pobre llamado Pablo que no podía dejarle nada pero cada año acudía y la sonrisa se prendía en su rostro al ver como personas de los más distintos lugares y condición se acercaban a dejarle los más diversos tributos. 

Los años fueron pasando y él era siempre ese espectador silencioso que nada podía dejar. Aquel día se puso muy triste y se escondió en un rincón de la iglesia desde donde podía observar todo sin ser visto. 

Sus lágrimas fueron dejando huella en su rostro sucio del polvo del camino y cuando una de ellas toco el suelo de madera de la iglesia creció una hermosa flor de pétalos rojos, que él dejo allí como ofrenda ante el niño Jesús.

Desde entonces, cada año llevaban esas hermosas flores rojas, la flor de pascua, y en cada uno de los hogares del mundo tiene un hueco esta flor que broto de la inocente lágrima de un niño”

Una leyenda noruega dice:

“En las vísperas de Navidad todo tipo de espíritus diabólicos y brujas campan a sus anchas por el mundo. Para poder protegerse de visitas no deseadas, las familias noruegas esconden sus escobas antes de irse a dormir, no vaya a ser que alguna bruja la quisiera para ella. Por si esto fuera poco, los hombres más valientes salen al exterior a disparar al aire para ahuyentar a los espíritus malignos”

Leyenda de costumbres de Gales,

“En algunos pueblos todavía es habitual celebrar la Navidad con el Ritual de Mari Lewyd, un extravagante desfile. En la cabeza el portador de una calavera de yegua. El vecino elegido amarrará la calavera en un palo del que cuelga una sábana blanca bajo el que se esconderá.  La mandíbula tiene muelles para hacer chasquidos cuando se pasa a su lado”

En Cataluña, España, El caganer,

En casi todos los belenes la figura favorita de los niños es el caganer.

Representa a un pastorcillo con los pantalones bajados y que se supone que esta  defecando.

Se remonta a finales del Siglo XVII y parece ser es un símbolo de prosperidad y buena suerte para el año nuevo, ya que dicha sustancia es la encargada de fertilizar la tierra.

Curiosidades de la Navidad

La palabra “navidad” es una contracción de “natividad”, que significa natalicio. Esta fiesta hizo su aparición en la Iglesia Católica y de allí se extendió al protestantismo y al resto del mundo.

¿Pero de dónde la recibió la Iglesia Católica?  Ni más ni menos que del paganismo. La política de la Iglesia primitiva absorbía los ritos paganos existentes que celebraban de manera especial el Saturnal romano, el 19 de diciembre, en honor del dios de la agricultura, Saturno, durante siete días de bulliciosas diversiones y banquetes.

Hay fuentes que hablan de  los primeros indicios en Egipto, donde las costumbres paganas relacionadas con el principio de enero se conviertieron en la fiesta de la Navidad.

San Mateo y San Lucas establecen como fecha del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, quedando instaurado a partir del s. V por la Iglesia Occidental el mismo día de la antigua festividad romana en honor del nacimiento del sol. Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año eclesiástico.

En la Edad Media la Iglesia incorporó los nacimientos y villancicos a sus costumbres, siendo los banquetes el punto culminante de las celebraciones. Este nuevo estilo de festejos sufrió un abrupto fin en Gran Bretaña cuando los puritanos prohibieron la Navidad, en 1552. Después de medio siglo, Carlos II la recuperó, para volver a desvanecerse hasta la época victoriana.

El s. XIX europeo ha visto revivir con fuerza una Navidad, inaugurando rituales que todavía se mantienen en nuestros días; tal es el caso del árbol nacido en Germania, de donde partió al resto de Europa y América. Los villancicos fueron recuperados y ampliados en número. También las tarjetas de navidad comenzaron a imprimirse, concretamente en Londres en 1846.

San Nicolás y una jovial figura medieval conforman el Espíritu de la Navidad. Constituyen el origen de la leyenda de Papá Noel y conforman el Espíritu de la Navidad. Los americanos aportaron, en esta línea, la ya familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas llenas de juguetes.
Hoy día, la Navidad es tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. El matiz religioso que conlleva lo decide cada familia o grupo que se reúna para celebrarla. Lo marca el tipo de decoración en el hogar (belén o árbol) al igual que la costumbre de regalar, que  surgió del hecho de compartir con los demás aquello que poseemos.

Muy distinta es la Nochevieja cuyo carácter es profano y cada vez menos familiar, incrementándose la tendencia a agruparse amigos en locales o restaurantes después de la cena, para recibir el año nuevo con las uvas y campanadas, acompañados de champang, música y baile hasta el amanecer, donde antaño se aprovechaba para desear buenos augurios durante el nuevo año que llegaba.

Antaño, ya perdido, podía oírse las voces de los niños cantando por las calles, tradición muy antigua pidiendo el aguinaldo.
El día de Reyes se intercambiaban regalos que ahora se hace también el día de Navidad, con la llegada del adoptado Papa Noel.

Como no incluir aquí  el Cuento de Navidad de  Charles Dickens.

Y un poema que escribí hace algún tiempo

En el hilo de tu boca

En el hilo de tu boca, queda mi vida
presto el silencio llega
lo inunda todo.
Brillan luces en las calles
ignoran lamentos
aquellos que malviven, en las aceras.
Dime ¿Por qué lloran los niños?
Tal vez tienen hambre
la inocencia se pierde, en los rincones
inundan los espacios con sus pesares
cuando llega la noche en navidades.
No seamos hipócritas
dejemos paso a la vida
escondemos las miserias
brillan los deseos
cuando ha de brillar
un acto nuestro,
Humanidad…………

 

MaríJose Luque.-

Mis mejores deseos para estos y cada uno de los días de su vida.

Tiempo de silencio para recomponer el cuerpo y poder seguir caminando, una larga pausa, no para buscar  respuestas, ni tan siquiera excusas, solo tiempo para calzar el zapato adecuado a este nuevo terreno que me toco vivir.

Llúvia de besos que son sonrisas, siempre.

 

 

 

 

A LA CARTA “La muerte”

La muerte no es muerte es un mero trámite, un viaje a través de un río interminable  acompañado por garzas blancas hasta el final de tu camino.

Pedro Altamiramo.

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No soy una persona creyente en el sentido religioso, pero sí creo en que formamos parte de un todo energético y cuando nuestra parte física deja de existir esa energía se expande en el universo, esa es nuestra esencia. He leído sobre experiencias cercanas a la muerte y pienso que es posible, de todas formas, aunque tengo curiosidad por saber lo que hay al otro lado, no tengo ninguna prisa por averiguarlo.

No hace mucho leí una publicación del genial Juan Cabezuelo en la que a grandes rasgos decía, con toda la razón, que llevamos la muerte incrustada en nuestra piel desde que nacemos, nos acompaña en todo momento durante nuestro recorrido vital, duerme con nosotros y es nuestra sombra. Todo esto es aplastantemente cierto, así que aceptando que es así, aunque no nos guste, las leyes de la naturaleza deben cumplirse y la muerte nos puede sobrevenir en cualquier momento, por tanto, creo que es de sabios disfrutar de cada instante de nuestra vida como si fuera el último, porque podría serlo.

Por otro lado, creo que lo peor no es que el cuerpo nos abandone sino no ser conscientes del gran valor y del regalo tan maravilloso del que disponemos: LA VIDA. No ser conscientes de ello con todo lo que conlleva esa existencia es morir en vida.

A LA CARTA

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Tenemos la costumbre de idealizar todo, incluso algo que es un simple paso más, en el que se pasa de estar vivos a la no existencia.  Lo hemos redecorado con tanto aderezo que comienza a parecer más un árbol de navidad que lo que realmente es.
Independientemente de todo lo que podamos añadir de bonito a este hecho, lo cierto es que es el final de la vida. Puede que para los que crean haya algo más. Para mi es el fin, y nada más habrá después de la muerte.
Ni pasillos de luz, ni recuerdos en tropel, ni habrá nadie esperándonos. No habrá ni  cielo ni infierno, ni vamos a encontrarnos con nuestros seres queridos que se fueron antes. Ni seremos pájaros ni árboles en sucesivas vidas. Ni habrá resurrección.
Imaginad por un momento que todas esas parafernalias que nos han contado durante siglos no son más que mentiras.  Todas las excusas que nos hemos puesto para justificar comportamientos poco acertado,s no nos servirán tampoco para alcanzar indulgencias plenarias.
¿Por qué no empezamos a comportarnos mejor en esta vida, con los que nos rodean y con nosotros mismos?, porque ya ni siquiera importa si tengo razón o no, lo que si importará es aprovechar el tiempo, aprender para ser mejores cada día. Seres humanos empáticos y convencidos de que lo que así no hagamos, no se hará por arte de magia. Nadie nos perdonará los pecados, así es que mejor no cometerlos.
No habrá más oportunidades para ser una persona humilde y generosa, no esperes más, trata de hacerlo desde hoy mismo. Porque mañana puede que no estés aquí para intentarlo. Esos veintiún gramos es el peso de el último aliento que tomarás, no hay más compañero. Lo siento por tus sueños, o por tu religión, que no es más que un bestseller más, una historia leída o no escrita por seres humanos iguales a nosotros contando lo único que nunca existió… Mujeres y hombres, como tu y como yo.
No hay más, y nada menos que una vida tienes para mejorar, aprovecha el tiempo, que vuela.
Aunque también entiendo que estés en desacuerdo y entonces, ya sabes, no hace falta que sigas esforzándote, no tienes más que hacer las cosas mal, porque te serán perdonadas y además disfrutarás de un cielo con quinientas vírgenes esperándote con ojos enamorados, sólo si eres musulmán.
¿Será por inventar compañero? Toda una competición para conseguir quien les compre los libros, o la propia historia.

@carlaestasola
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