En esta vida…

En esta vida…



En esta vida que todos ven injusta

Menos para mí,

Soy todo para quien quiero ser,

Doy todo para quien quiero dar.

Y sigue siendo injusta

Para quien quiere vivir de un sueño

E intentan ahogar la realidad.

Aquí estoy

En esta vida tan injusta para algunos,

Menos para mí,

Donde acaricio mi sombra,

Y dejo correr las lágrimas

Que inunda mi vida

Para abrazar el calor de  tu compañía.

Aquí y más allá de la vida, te quiero,

Pero más acá que allá,

Dónde la distancia muere

Y los besos nacen,

Te quiero conmigo.

En esta vida que todos ven injusta,

Menos para mí,

Me enseñó a amar.

Amar;

Secreto que todos conocen,

Pero pocos fieles comprenden.

En esta vida que todos ven injusta,

Menos para mí,

Sólo intento vivir. 

©Agus Didier 2017 

Instagram @agusletras

Lo que la memoria olvida

Lo que la memoria olvida

LO QUE LA MEMORIA OLVIDA

 

El cielo es tan oscuro sobre mí,

cubierto de nubes,

presagios de lluvia,

amenazas que se ciernen sobre nosotros

que miramos al cielo

con esperanza en la mirada,

sin saber que contra aquello no podemos hacer nada.

 

Y las gotas comienzan a caer,

maná de los cielos,

divino alimento,

confiados en recibirlas para calmarnos,

nuestra sed de venganza,

nuestras iras desatadas,

 pero en vez de ser sustento,

ofuscan nuestras miradas.

 

Cuántas veces tendremos que mirar

al oscuro cielo,

al agua preciada,

confiando en que refresquen nuestras ansias.

Esas que durante años,

durante toda existencia,

nos colmaron nuestra mente

y amargaron nuestra vivencia.

 

Ya no confío ni en nubes ni lluvias,

que me mienten,

que me engañan.

Solo confío en lo que puedo aportar yo

para aliviar las tensiones,

para salir del rebaño

que se moja con la lluvia,

mes tras mes y año tras año.

 

Y aún confío en que no esté lejano el día

de alegrías,

de esperanza,

de salir de entre la oscura marabunta,

para brillar con mi luz,

para que todos brillemos

cuando el sol luzca sus rayos,

aunque nunca olvidaremos.

 

Porque aquello que se olvida seguro vuelve

sobre nosotros,

cubriendo el cielo,

volviendo a traernos la desconfiada lluvia

que nos engañó algún día,

que quiso hacernos creer

que lo que la memoria olvida

nunca más lo volveremos a ver.

 

Cuando el diablo

Cuando el diablo susurró tu nombre
sonaban en la radio canciones de invierno.
Recuerdo perfecto su mirar
enarcadao por peludas cejas
sobre dos ojos azules,
similares a fuegos fatuos
brillando en la oscuridad
flotando como faros
indicando la deriva.
Cuando el diablo susurró tu nombre
apareciste aquella tarde desde la nada
en la que desaparece la gente
que camina por las calles.
Me miraste con sus ojos
y reconocí en ellos la voz rauca
que fisura la calma llamándome en silencio,
midiéndo con su lengua
el tamaño de mi corazón.
Cuando el diablo susurró tu nombre
sabía que mi alma tendría nuevo dueño
tras el sueño inevitable
y que de existir un infierno
aprendería a llamarlo hogar.
Pero nada de aquello importó,
y como Milton renuncié a la oportunidad
de un paraíso ficticio por la certeza
de envejecer junto a las caricias de tu voz.

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