Pienso en ti antes del amanecer, cuando lentamente agonizan las horas y desaparecen las sombras que velan la noche, pienso en ti  y retengo la imagen evocando tu recuerdo. Pienso en ti, no puedo evitarlo y, posiblemente, más que un no puedo, sea que no quiero hacerlo, siento la necesidad de encontrarme en ti y fundirme en tu pensamiento.

Algunas veces, la noche parece eternizarse y en ese eternizarse la mente se dispara y divaga en un fluir constante de retrospectivas imágenes difuminadas por el tiempo. Laten dentro de mí los sentimientos con fuerza y en el vívido instante en que te pienso se congela el tiempo y vuelo y me alzo a los confines donde se produce la magia que propicia el encuentro.

Escucho la suave entonación de tu voz al acercarte, mi voz corre hacia la tuya, te sigue, contigo se fusiona en una sola voz reclamando silencio, tu silencio y mi silencio, perforándose nuestra mirada, adentrándose en la profundidad por la que discurre el sentir de la añoranza, el gozo manifiesto con que las miradas se expresan en un diálogo en que se devoran las palabras y se sacian los deseos.

Pienso en ti antes del atardecer cuando el sol va cayendo y la luz crepuscular enciende de rojo el firmamento, hora sagrada en la que te invento y te siento y te busco y te encuentro y contigo me elevo más allá del infinito, el lugar donde nace el amor y el sueño navega entre la realidad y la fantasía.

Pienso en ti y te vivo en cada paso que doy al caminar, al contemplar una puesta de sol, al sentir sobre mi piel el calor de los rayos de sol en primavera, en el sonido del mar, en el vaivén de las olas, en la arena suave que mi cuerpo acoge en la playa. Pienso en ti cuando la brisa del mar acaricia mi rostro y evoco la melodía con la que mi corazón se acompasa.

Pienso en ti constantemente, cuando observo mi imagen en el espejo y puedo ver cuánto amor  la mirada refleja, cuando vibro y siento y puedo respirar en mí el amor que en mi ser habita. Pienso en ti cuando hasta mí llega el perfume de una flor, pienso en ti tal y como en los muchos tiempos te conocí. No sé cuándo te presentarás de nuevo ni  qué nuevas formas adquirirán nuestros cuerpos pero seguiré pensándote hasta que volvamos a coincidir en algún lugar del espacio y el tiempo. Mientras llega el momento pensaré en ti, en todas las expresiones de amor que me acerca el pensamiento.

@Marina Collado