Cuando quiso ver de nuevo su faz
La había perdido
La fue dejando entre las promesas y las ilusiones cumplidas para otros
La dejó en el olvido de su vida misma
En sus horas trabajando sin descanso
Incluso en cuidado de vástagos no suyos
No se reconoce
Ahí no está la niña de las ilusiones
Ni la joven bañada de sueños
Se terminó
El tiempo no perdonó
La plagó de deseos reprimidos
Del irremediable engaño
Del negado triunfo
A través del espejo
Puede ver la vida perfecta de aquellos
Mas no reconoce ni siquiera
Su propia mirada
Nora Arrieta