Perdida en mi pensamiento

 

 

 

 

 

Sigo en mí, perdida en mi pensamiento, desgranando los segundos de interminables horas, absorbiendo días de luces y sombras que en el cuerpo se atraviesan como afilados sables, que con saña se clavan y hieren el alma.

Sigo en mí, con tu recuerdo permanente, persiguiendo fantasías, construyendo efímeros mañanas de altas cumbres insondables.

Sigo en mí sin darme por vencida, intentado de la mejor de las posibles formas desterrar tiempos que ya fueron, que ya su oportunidad tuvieron y viven olvidadas en la memoria de los tiempos, en las páginas de la historia que nunca se escribieron.

Cerrar capítulos inútiles que son condenas para el alma, cerrar puertas y abrir ventanas por las que el aire puro entre limpiando brumas y tinieblas de la inhóspita morada.

Sigo en mí, sin aliento, encubriendo emociones que palpitan y se ahogan sin encontrar la salida por donde fluya el torrente y escape sin que a su paso deje surcos grabados en el corazón desgastado.

Días de luces y sombras al mismo tiempo, variaciones súbitas, frenéticas de distintos estados de ánimo por los que el demonio de los pensamientos su simiente va dejando. Dura batalla, maldita, interminable, conjuro que se cierne en la mañana y viste de noche el claro día.

Combatiendo sigo a los demonios en la contienda emprendida, quizá en el nuevo sueño quede impresa la victoria de la esperanza, quizá ya el agotado cuerpo se relaje encontrando el reposo del guerrero en los brazos del amor que fuera, del amor errante que desorientado y sin rumbo por su Universo vaga.

 

 

Imagen de la red

8 comentarios en “Perdida en mi pensamiento

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