Panegírico a #CarlosRuizZafón

Hoy que ha fallecido Carlos Ruiz Zafón, me gustaría acercar la figura de este escritor a todos aquellos, que deben ser muy pocos que no lo conocían, sólo por ello y como recuerdo a sus letras tiene sentido este panegírico. Desde luego no como erudita que para eso habrá escritos de sobra, segura de que todo el mundo le dedicará editoriales y reportajes, sin duda merecidos.

Pero el Carlos del que yo os quiero hablar es ese “colega”, ¡qué más quisiera yo!, si estamos en las antípodas en cuanto a calidad y erudición, pero al que he sentido de cerca no sólo como lectora desde hace unos años, también como compañera de letras que entiende el contexto en el que se desenvuelve alguien que sin ningún antecedente familiar se adentra en contar historias desde la naturalidad, y sin un lenguaje complejo.

Sin duda muchos le tildarán de escritor simple, pero cualquiera que haya intentado escribir algo con una cierta cronología comprende y admirará su forma de hacerlo.

Desde luego él no es un epatador nato, porque sus historias se ciñen con pocas florituras a la narración sin más, ni menos que diría aquel. ¡Poca cosa he dicho! La narración es una de las cosas más complejas a la hora de escribir. Es imposible hacerlo sin visualizar previamente cada uno de los detalles de una escena, y sin embargo crear en el lector la sensación de que se encuentra en primera fila de un cine contemplando lo que le cuentan.

Tampoco pienso exponer sin más una bibliografía completa del autor que sin duda podéis obtener simplemente entrando en internet, porque yo tampoco he leído la totalidad de sus libros, al menos cuatro están en mis estanterías y un par de ellos más en la habitación de las niñas. Ni siquiera voy a enumerar la enorme cantidad de premios literarios que le fueron concedidos, porque eso les corresponde a otros.

La primera vez que leí un libro de Carlos Ruiz Zafón, no era precisamente un libro para adultos, sino un libro para adolescentes que cayó en mis manos porque en el colegio de mis hijas se lo pidieron, incluido en las lecturas de ese año. Parece ser que “Marina” se publicó allá por 1999, aunque en mi edición pone 2003, que debió ser el año en que yo lo compré. En unas vacaciones en las que me quedé sin lectura, tiré del libro de mi hija y sorprendentemente me encontré con una forma de narrar que me resultó además de interesantísima, amena, y sobre todo que me comí el libro en un solo día. Me gustó tanto su forma de contar que busqué de inmediato algo más sobre el autor, y fue entonces cuando cayó en mis manos “La sombra del viento “ y los que vinieron después.

Todo lo que he leído de Carlos me ha subyugado hasta hacerme beber las letras, no es como otros escritores a los que disfrutas a cámara lenta, él se metía en tus entrañas desde la primera página y ya no podías parar de leer. Muchas veces, muchos escritores han intentado esto tan sencillo, pero la mayor parte han, hemos, fracasado en el intento. El nunca nos decepcionó, siempre fue en ese “in crescendo” que nos hacía apasionarnos por la trama. No se en qué momento te fui infiel Carlos y dejé de leer todos los libros que vinieron después, por eso tengo una deuda contigo, buscaré los que no he leído y prometo volverte a leer.

Seguramente a muchos se les recordará por otras cosas, por su elocuencia, por su dominio del idioma, por su verbigracia, pero a Carlos le recordaremos siempre con la pasión del que escribe sabiendo muy bien hacia donde irá su historia.

Dicen que ha fallecido escribiendo y adaptando los guiones para una de esas plataformas que dentro de poco nos ofrecerán sus libros en formato de serie, y no me extraña que se lo pidieran a él, porque nadie podría haberlo definido mejor. Seguramente habrá compuesto también alguna de las músicas de la serie, y es que Carlos además de escritor era un músico increíble, por eso a veces acompañó sus libros con el “cd” que ponía fondo musical a la lectura.

Y es en este punto donde lo considero más colega. No porque yo sea músico, que lo soy aunque muy mala, sino porque desde que escribo, siempre acompaño mis textos con una música que me sirve para ilustrarlos. Es una forma de complementar la escritura que siempre he considerado esencial a la hora de ponerse en el escenario de lo escrito. Por eso admiro tanto a este hombre, escritor y músico.

A él le gustaban muchos los Dragones, tenía una enorme colección de ellos y decía de si mismo en similitud con esa especie: “Somos criaturas nocturnas, aficionadas a las tinieblas, no particularmente sociables, poco amigas de hidalgos y caballeros andantes y difíciles de conocer.”

Sólo espero que el camino hacia el universo de los libros abandonados se le haga lo suficientemente ameno como para disfrutar no ya del viaje, sino de la música de fondo.

Con todo el respeto, “colega”, descansa en paz y ten por seguro que seguirás vivo, porque siempre habrá quién te resucite en sus manos. Por todo lo que nos has regalado, gracias eternas Carlos.

@Carlaestasola

2 comentarios en «Panegírico a #CarlosRuizZafón»

  1. Brillante, Carla!!! Un muy emotivo y merecido homenaje a este gran escritor del que siento también profunda admiración por sus letras. Que su alma descanse en paz.
    Abrazo enorme querida amiga.

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