Por partes III

No estoy demasiado inspirado. Siento ansiedad. Me encuentro demasiado alejado de la realidad compartida que me ofrecen. No tengo ganas de nada. Sí, está la escritura, ¿y qué? No me salva de la quema emocional a la que estoy sometido. Quizás no entiendas nada de lo que estás leyendo, y lo cierto es que me importa una mierda. Busca mis obras por ahí y pasa un buen rato. También son reflexivas, y mucho menos dañinas que toda esta sarta de odio camuflado entre palabras que publico en esta página. «¡Oh! ¡Qué bueno es este autor, joder!», dile eso a mi familia, ellos piensan que detrás de ese tipo chistoso —YO— se esconde una verdadera bestia. Y no van desencaminados. Soy el mal, en serio, algo atávico y universal, una bestia que huele a colonia fresca y sonríe como si fuese feliz. En resumen: soy un amasijo de relatos sangrientos protagonizados por indeseables que pasan su tiempo en bares, clubes nocturnos y callejones rebosantes de basura. Esa es la realidad que concibo como tal. El resto es una mentira. La mentira que mueve el mundo.

Querido diario: … Alguien me decía hace unos días que no se puede echar de menos lo que no se posee…

Querido diario

Querido diario:

Hace unos días, me senté tranquilamente a releer escritos y es sorprendente la cantidad de cosas que se repiten a lo largo del tiempo. Es cierto eso que dicen de que la vida es un ciclo que se repite. Situaciones similares, mismos sentimientos. Y vuelta a empezar. Todo lo que empieza tiene un final y cada final de cada historia que vivimos permanece inmortal e inalterable para siempre. Al menos, eso creo yo.

….

La semana pasada fue muy extraña, nada me daba paz… A pesar de haber estado rodeada cada día de mi gente y de haberme reencontrado inesperadamente con un recuerdo de no hace demasiado, me encontraba como ausente. Fue entonces cuando me acordé de lo mucho que necesitaba acariciar tu piel, abrir tus páginas y sentarme a escribir. Anoche me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no lo hacía… No creas que no es porque no he necesitado desahogarme, ¡qué va! Lo he necesitado, y mucho, pero hace semanas que no doy con las palabras justas, con la forma apropiada, con el modo de hacerlo…

Es curioso cómo se echan de menos las cosas que, siendo puramente materiales, como tú, forman parte de tu ser al compartir muchos momentos.” No me das calor, eso es cierto, pero me das consuelo”, pensé al mirarte anoche. Alguien me decía hace unos días que no se puede echar de menos lo que no se posee. “Como frase lapidaria está muy bien, le dije, pero no estoy para nada de acuerdo”. Hay cosas que te gustan, pero que no te pertenecen, con las que disfrutas y a las que añoras cuando desaparecen. No son cosas grandes, ni lujosas… Muchas veces son cosas pequeñas, livianas, como una conversación con alguien querido, un café en buena compañía, esa cerveza de los viernes que te da la vida… Cosas que no te pertenecen físicamente, pero sí emocionalmente. Cosas que te alegran el día al verlas aparecer y que echas de menos cuando dejan de suceder…

¿O no?

Bss.

 

Dos décimas de segundo

dos décimas de segundo

En dos décimas de segundos se consigue todo y nada.
Pasa tan rápido que el más valiente lo consigue y el cobarde se amedranta.

El negativo se retracta y el positivo se recarga.
En dos décimas de segundos alguien rechaza una oportunidad. Y otro la alcanza.
En dos décimas de segundo, un si quiero lo dice todo y tal vez un adiós ya no dice nada.

Tal vez no sea creíble. Igual nadie piensa en ese insignificante tiempo.

Pero yo lo medito.

Yo beso en dos décimas de segundo. Y puedo sentir mucho más, que en diez minutos de besos.

Yo observo y retengo, lo necesario, justo para luego recordarlo y plasmarlo.

Puedo caer y levantarme en algún momento. Y lo muestro, no me avergüenzo. Porque se que después regreso más fuerte, más llena de vida, para apreciar esto que cuento.

En dos décimas de segundos me miras, te miro y lo sabemos todo.

Bastan solo dos décimas para comprender lo que dice una mirada. Lo que callan unos labios, lo que calma un abrazo.

Viviremos mucho, poco, todo o nada, porque si no sabemos percatarnos, aunque parezca una simplería, que eso es lo magnífico de la vida, el tiempo, lo estamos perdiendo.

Deja de llenar la vida de cosas y llenála de momentos.

By Miriam Giménez Porcel

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