Esclavo del tiempo (el reloj)

esclavo del tiempo

Esclavo del tiempo

Ríes sarcástico en una pose de altanero
arrastrado discípulo aliado del tiempo,
asesino de segundos, minutos y horas,
congelándolos como historia.

Le marcas los pasos al destino en mismo ritmo
un tic-tac, tic-tac eterno como demonio
de nada servirá romperte en mil pedazos
tu amo el tiempo jamás se detendrá.

Más esclavos trabajando a su merced
sin importar diseño, época actual o antigüedad,
si están sincronizados marcando el paso
del momento.

Donde los espejos reflejan un cambio indetenible
en nuestros rostros y cuerpos.
Nada es eterno, ni siquiera tú, aliado del tiempo
máquina simple que martirizas el caminar de
la existencia.

Algún día te detendrás y a tu amo le dará igual
pues él sin ti y los demás…
continuará siendo infinito.

   Xavier H.©  2015

Audio Poema (you tube)

20 MINUTOS

Nunca pensé que llegaría a subir a ese tren.

7:39 Atocha (andén)

Ella abandonó unos segundos su móvil, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Reparó en mí un instante. En sus jóvenes manos, subí dos escalones, entré…

Ni un minuto de retraso.

Ojeó rápido las páginas, pero de repente el led de su móvil parpadeaba nuevamente, me deja en el asiento y vuelve a su wasap

 

7:47 Villaverde bajo

Tanto escribir, apenas se dio cuenta de que ya había parado el tren y era su estación. Abandonó el asiento precipitadamente, y yo quedé tendido y sólo en aquel asiento del vagón de nuevo.

El hombre del traje me mira desde su asiento, pero no se atreve a cogerme. Con un ademán despistado, eludiendo las miradas del resto de los pasajeros, finalmente da cuenta de mis páginas apresuradamente.

 

7:55 El Casar

Espero que esta vez, este caballero me lleve con él. Me doble entre sus manos con la avidez a medio saciar, para dar cuenta de la lectura en otro momento más relajado.

Pero finaliza la lectura y de nuevo me abandona en el asiento…

Noooo, ¡no lo hagas!

 

8:03 Pinto

El joven que escucha música heavy con sus cascos también cae rendido a mis encantos. Me toma en sus brazos, el sí, seguro que esta vez, me deja permanecer a su lado. ¡Buena señal!, me enrolla en una suerte de canuto y da pequeños golpes a los respaldos de los asientos antes de dirigirse a la puerta de salida.

Estoy tan contento, que los saltos entre respaldo y respaldo, no permiten que se enturbien mi tersura y mi perfume a tinta fresca.

 

8:10

Desciende los dos escalones que le separan del andén y camina ligero hacia la salida de la estación, pero en uno de los bancos lo ve…

Apesadumbrado y maloliente, sucio y con un bocadillo recién rescatado de una papelera cercana, sacia su hambruna de horas sin nada que echarse al cuerpo.

El joven se conmueve, saca unas monedas de su bolsillo y me desembaraza del canuto en el que me había reliado.

-¿Me dejas el periódico chaval? Si es que ya lo has leído, claro…

-Toma quédatelo y ten un buen día, ¡hasta luego!.

El hombre de las manos sucias me está mirando al revés, ainss que me temo lo peor, este no me va a valorar como merezco.

Descuidadamente separa en dos haces mis hojas, las aplana en el banco donde se haya sentado y coloca el trozo de bocadillo restante encima de la sección de Horóscopos.

No, ¿dime que no va a hacerlo? –ruego, pido clemencia silenciosa…

Y arrebuja mi cuerpo en torno a ese bocadillo grasiento, lo está haciendo…

Un día más.

Nunca llegaré al final de la línea, aquí se acaba mi trayecto.

Después de haber sido fruto de la lectura de varios pasajeros, podría haber seguido de mano en mano todo el día, como otros días lo hago.

Pero hoy no, de nuevo envuelvo un bocadillo, y probablemente esta noche cuando con la primera helada nocturna recupere el bocadillo de su bolsillo y se tome el último blocado, terminaré calentando sus manos unido entre otros compañeros al fuego de una hoguera callejera.

Efímera la vida de este que les habla y que tiene nombre, 20Minutos, periódico gratuito para los ciudadanos, un servidor.

photo

 

@Carlaestasola

para El Poder de las Letras

La florida, Cibeles y la estación de Chamberí

   La florida, Cibeles y la estación de Chamberí

Después de varios años residiendo en una ciudad de Levante decido pasar unos días de vacaciones en Madrid. Me alejo de los lugares más turísticos para admirar otros igual de interesantes. Comienzo por una antigua estación de metro que me recuerda mis primeros años en la capital, en aquel tiempo había muy pocas líneas lo que contrasta con las innumerables que existen hoy.

El guía me cuenta que a mediados del siglo XIX el barrio de Chamberí era una zona industrial con pocas viviendas que fue creciendo a medida que se industrializaba. Hacia finales del siglo XIX el metro llega al barrio, la estación fue diseñada por Antonio Palacios con unos acabados sencillos incorporando la luz natural mediante un lucernario en el vestíbulo.

La bóveda está recubierta de azulejos blancos biselados y sus estribos estaban decorados por grandes recuadros de azulejos sevillanos que limitan el contorno de los carteles anunciadores, también de cerámica con un encintado de ocre y azul.

Los carteles publicitarios son uno de los grandes atractivos de la estación al conservarse tal y como creados en la década de los años veinte.

En las obras de remodelación metropolitana la estación quedó fuera del plano y en 1966 se clausuró, los madrileños la conocen como “la estación fantasma”.

Hoy la he podido contemplar convertida en museo según me cuenta el guía a veces se utiliza para actos especiales y ocasionalmente en algún rodaje cinematográfico.

Salgo al exterior para volver a entrar y para dirigirme hacia la Plaza de la Cibeles, quiero observarla con detenimiento después de enterarme por un artículo del periódico lo que su subsuelo esconde.

Con una copia en la mano releo despacio para memorizar, su escultor fue Ventura Rodríguez en un principio era para los jardines de La Granja, pero al ensanchar la ciudad quisieron un adornarla con algo especial y la estatua cambió de ubicación.

La diosa griega de la tierra y la fertilidad, guardiana del oro español si sufriera un robo o asalto todas las habitaciones se inundarían con el agua de la fuente en unos segundos. El agua va del subsuelo de los leones hasta la habitación acorazada, por eso se considera uno de los bancos más seguros del mundo. Se ha convertido en un lugar de celebración de los triunfos del Real Madrid.

Tiene ya 230 años y permanece incólume protegiendo la capital con la llave que porta en su mano símbolo de la vida según la mitología griega. En la ciudad de México existe una réplica de la fuente donada por los españoles residentes en el país mejicano.

Voy dando un paseo hasta la Puerta del Sol para tomar un refrigerio en la Mallorquina después continuo mi excursión por el Parque del Oeste para acercarme al cementerio de la Florida. Quedé con la persona responsable del cementerio para enseñarlo y terminar un día diferente lleno de satisfacción.

El pequeño grupo prestábamos tanta atención que solo se escuchaba su voz describiendo el lugar: Como obsevarán el cementerio es un recinto modesto de reducidas dimensiones, rodeado por un muro de mampostería en aparejo toledano con dos hileras de cipreses, una pequeña capilla y una columna conmemorativa de su creación en 1796 y de los enterramientos de los fusilados el tres de mayo de 1808. Fue erigida en 1981.

 

En dos cajones de plomo y cinc se hallan los restos de los fusilados situados en una cripta bajo una pequeña capilla y una reproducción en azulejos del cuadro de los fusilamientos del tres de mayo de 1808 realizado por Goya.

 

Este pequeño cementerio era utilizado como un lugar de enterramiento, dependiente de la cercana ermita de San Antonio, en el se enterraba el personal de servicio del Palacio Real.

 

Al regreso de Francia Fernando VII en esos lugares fundó la Real fábrica de porcelanas de la Moncloa.

Terminado el recorrido me fui a tomar unas tapas por las tabernas de las calles adyacentes a la Plaza Mayor, luego otra vez al metro para finalizar el día.

 

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