Frente a la ventana

 

Frente a la ventana con este cuento de nunca acabar.

Sentarse a mitad de la noche, a eso de las dos de la mañana; de las tres, de las cuatro. Sin saber el porqué de que su corazón le dijera a gritos que se sentía destrozado y con ganas de llorar y nada más que llorar.

Así llevaba varias noches Nelidé; mientras la zozobra comenzaba a invadirla, se apagaba durante el día a causa de las pocas horas que sumaba desesperadamente para dormir; sin éxito y solamente hundiéndose en una incipiente depresión.

Hoy, de nuevo.

Las tres con siete minutos de la mañana, y se despierta con un enojo inexplicable que intenta menguar bebiendo una taza de te de azahar sentada frente a la ventana, mientras el rayo del sol toca tímidamente su piel con la intención de darle paz; y es ahí que apenas en conciencia Nelidé habla con esa confesora imaginaria que la escucha sin juzgar y sin respuesta.

-Ahora sí. Ya qué más falta.  – Una noche más sin dormir

Se presenta frente a ella su madre, fallecida hace más de una década y le tiende la mano, mientras ella le confiesa cuánto sufrió al verla partir, cómo apareció ante todos incluso ante ella misma, como un pequeño témpano de hielo que nunca se derritió; y se abrazan curando un poco la herida causada por su partida.

-No sabes cuánta falta me has hecho – dice Nelidé- te he extrañado tanto, sin poder llorar por no verte. Pero, te he necesitado mucho.

Pareciera ser que el reloj no avanza y las estrellas continúan iluminando la ventana

-Estúpida. Estúpida que de verdad eres – se repite a si misma- era tan fácil vivir como lo dictaba el corazón en vez de esperar atada tantos años.

Sabe que el cielo lo sabe. Sabe que pasó más de la mitad de su vida atada a las cadenas de mañanas y noches en donde más que vivir, latía viendo pasar la vida. Viendo cómo el resto de las personas podían ser felices menos ella que obligó a su corazón a pensar con la razón y se fue sumiendo en un letargo de hastío que le robó sus mejores años.

-Voy y vengo y repito el voy y vengo cada día – se reclama- desde hace años el mismo ritmo, voy y vengo

Va y viene cada mañana recorriendo el mismo camino que ha hecho por años, con los mismos papeles, el mismo escritorio, el mismo cantar de las impresoras, las sumadoras y las voces chismosas de todos alrededor.

 

Claro que va a despertar cada mañana con esa furia en su corazón, con esas ganas de ir a comprar el tan soñado remedio que ponga fin a sus días. Pero puede más el lazo que la une a esta tierra y la esperanza de que por arte de magia, algo va a cambiar, pues en realidad tiene la vida perfecta llena de libertad y de la pasión que regala la música y la lectura de amores medievales y perfectos.

Nelidé, lleva casi tres horas sentada frente a la ventana; acomodando cada cosa en sus propios cajones mentales, en donde va guardando rosas rojas, notas de canciones barrocas, obras de arte, los días de sol y las noches de luna. Va a pareciendo la primera luz del día que comienza a cegarla poco a poco, obligándola a cerrar los ojos y sentir su propia respiración mientras vuelve a los gozos de una que otra mañana en que es la ilusión lo que la hace andar y empezar el día.

 

-Nelidé- se dice- y ¿Qué es lo que quieres? si tienes la vida perfecta

Nada. En realidad nada quiere, solo regresar a la cama; sin importar la hora. Recargada de la conciencia que la noche le regaló para darse cuenta que hasta la esponjada cobija la abraza con tanto cariño como todos los que viven a su alrededor.

Nelidé tiene la vida perfecta, sólo que,  como a todos, a veces se le atraviesa un fatídico día que la pone en la ventana por unas cuantas horas-

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 53 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

No soy..

No soy nadie
No soy quien
Pa decirte que
Me creas
No soy nadie
No soy quien
Pa obligarte a ver
Aquel perdido eslabón
En la oxidada cadena
De la involución
Del ser humano.
Mi cabeza perdida
Mi sueño dormido
Mi fe escatimada
Mi dolo prohibido.

@Gustavo García

Si escribo es para apartar de mi la tristeza, La amarga conciencia.Dejo atrás con letras .El olvido de la memoria.En estos poemas cuadriculados.Que no entienden de métrica.Mis silencios engañan a los sentimientos.Quebradizos, adoptados.Y escribo y no hablo Y lloro tinteros Resultado de imagen de tinta y plumaLágrimas de tinta.Resbalando por la pluma.Hacia donde reside el poema. Desde donde nace el poema.

Abrí los ojos

 

 

 

 

 

 

 

Abrí los ojos y miles de destellos inundaron mi ser, abrí mis ojos y contemple como si fuera por primera vez el milagro de vida que me rodea. No sé por cuánto tiempo me mantuve en otra dimensión, no tengo noción del tiempo transcurrido ni soy consciente del espacio en el que habito. No reconozco la voz de la razón que me grita y se agita y me impone obligaciones que a cumplir me niego.

Contradictorias formas se hacen visibles a través del cristalino de estos ojos que miran como si no fueran los míos. Me complace extasiarme de vida, de olores y fragancias que no recuerdan mis sentidos haber percibido en el otro lado de la orilla, en zona desconocida, en la cual quién sabe si me perdí o voluntariamente llegué para reencontrar-me en mí.

Abrí los ojos y lagrimas rodaron de satisfacción. Con alas de fuego ascendí desde los infiernos directa a mí, directa a la vida. Volé dibujando parábolas en el viento anunciando al mundo mi regreso. Volví a rescatar los pedazos de corazón que en las cenizas aún no habían sido calcinados, alimenté sus brasas y ardieron sorprendidas de permanecer intactas.

Abrí los ojos a la vida y me reinventé, conseguí crear un nuevo papel con distinto argumento y renovado reparto. Seguiré abriendo canales en el camino por los que circular sin obstruir los conductos de salida, liberando emociones, asida fuertemente a la vida.

 

Imagen de la red

Me gusta todo lo relacionado con el arte, la cultura, literatura sin ser experta . Me encanta leer y escribir y estoy en este mundo de las letras de forma accidental.

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