Aullidos

Aquella noche las estrellas no quisieron salir augurando una oscuridad insoportable.
El vapor expirado por mi boca me indicaba irremediablemente que no aguantaría mucho más. Sin abrigo, sin cobijo, sin comida.

Y ellos. El aullido de los lobos hambrientos bajaba por todos los lados del páramo hasta introducirse en mi cerebro como un barreno lo hace atravesando la montaña de dura roca. Hasta el mismísimo infierno.

El miedo. El miedo atenazaba mis neuronas y me paralizbs la sangre. Entonces ves cómo la nebulosa viene a tus ojos y la mejor decisión es tomar una decisión.
Vivir o morir.

Dejarse llevar por la puerta del abismo o agarrarse a una vida repleta de injustas justas.
Lobos, frío, noche sin luna ni estrellas, dejarse llevar…

Encontrar un sentido a esa pesadilla que se convierte en un bucle en la misma dirección sin cambio alguno. Me buscan y me encuentran, olfatean el olor que desprende mi cuerpo y se acercan.

Ellos con esa mirada brillante que te paraliza, te enajena hasta perder el sentido y entonces se e acallan las voces y puedo por un momento volver a respirar con sosiego. En mi mente se dibujan las opciones, la conciencia la supera y le reclama obediencia.

El cuerpo nada puede hacerse más que pararse o dejar que un chute de adrenalina recorra todo tu cuerpo y salga a la carrera hacia ese mundo de locura que la cerca a cada momento.

Su corazón bombea sangre rápidamente y su respiración la acompaña y entonces cierra los ojos y la ve. Despacio y con calma se dirige hacia ella, sin volver la mirada hacia atrás y se envuelve en ese halo de luz que la luna desprende y aúlla con fuerza dejando que el eco de la cueva subterránea que atravesó hasta salir a la cima, reverbere. Las geminidas en esta noche de frío invierno caen del cielo.

@Gustavo García y Marijose y sus letras.

Quiero

Quiero envolverme en ti y quedar adherida a los pliegues de tu piel, quiero saborear instantes y paralizar el tiempo en una instantánea.

Quiero perderme contigo en la noche cerrada y ahondar en tu bosque y fundirme en tu mirada. Quiero que seas el mínimo suspiro que de mi boca salga.

Quiero ser el oasis en el que te detengas cuando la sed te queme y el sol te abrase. Quiero ser música y canción, la mejor composición que jamás se haya creado. Quiero ser tu inspiración, la musa que en sueños modelas con tus besos. Quiero ser aire y fuego a la vez, mar y cielo, galaxia y cosmos de tu universo.

Ser brisa fresca y tornado, amalgama de sentimientos, explosivas emociones con las que vibre tu corazón y en las que se envuelva tu alma. Quiero ser amanecer y anochecer de todos los días de tu vida, quiero darte tanto amor que nunca te sientas saciado. Ser luna y sol, ternura y pasión, complemento perfecto que absorba tu melancolía. Quiero ser el motivo de tu sonrisa y el bálsamo para tu llanto, refugio de tu ser y habitáculo de tu alma. 

@Marina Collado.

LO QUE TUVIMOS UNA VEZ

LO QUE TUVIMOS UNA VEZ

Era tarde y el tren llegaba con retraso como de costumbre, estaba sentado y mirando a mi alrededor como su fuera mi última noche, había una pareja de enamorados exhibiendo todo su amor con besos.Delante de la estación de tren se encontraba la iglesia que era muy bonita con una campana enorme que era la atracción del pueblo, agaché la cabeza y empecé a pensar de porque diablos no le dije a la mujer de mi vida que se viniera conmigo mientras yo acababa mi doctorado en otro país, la deje escapar y eso no me lo perdono. Si, ahora regreso después dedos largos años, y cada día pensaba en ella de como paseábamos por la orilla dela playa mientras nos reíamos y éramos felices, de como le dije de muchas maneras que la amaba y ella me correspondía con una sonrisa. En cuanto llegue a mi casa pasaré por delante de la chocolatería donde nos conocimos y justo encima vive ella.

Me invadía la luz regalada por las modernas lámparas Led que acababan de poner enla avenida y, parecía que me retaban ante su parpadeo

-Díselo – Que te mire de frente y le puedas decir que la amas

Había pasado tanto tiempo. Demasiado tiempo y mi corazón dudaba de cómo reaccionaría ella; pero avancé y me dirigí a su casa, andando en pesados pasos ante la duda de su respuesta.

Respiré hondo al llegar a la dirección y descubrí con ventura que el portón estaba abierto: como si el destino, en un juego corrupto y premeditado hubiera preparado todo para volver a tenerla frente a mí.

Un escalón, dos, tres; y sin sentirlo estaba frente al número 132 que me decía – toca- es tuya.

Así que cruzando los dedos y con un remolino de mariposas dentro de mi estómago, toqué con la esperanza de verla salir y con el velado miedo de lo que pasaría si no salía, o si salía dijera no a mis plegarias.

Sonó el cerrojo y finalmente aparecieron sus hermosos ojos ante mi mirada que le gritaba ya, cuánto la amo.

-He vuelto. Por ti. Dime que . . .

-No pude terminar la frase. Se abalanzó sobre mí conel más brioso impulso y con el beso más esperado las últimas horas.No vuelvas a irte sin mí

-Nunca. prometido queda, a tu lado para siempre.

Las luces led de las lámparas de la calle, ahora titilando, son cómplices de nuestro amor cada que avanzamos por las calles tomados de la mano, abrazados por la luna, mientras ensilencio nos juramos amor eterno.  Amor para toda la vida

Pedro Altamirano y Nora Arrieta

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