En la voz del silencio se pierden las notas de un pentagrama que se desgastó y perdió su color con el transcurrir del tiempo. Difuminados en las sombras de un atardecer del frío invierno se cuelan los colores de otro tiempo interrumpiendo un solo de violín que el concertista ensimismado en la magia del momento intenta desgranar con sus alados dedos.

Se dispersa en el aire el sonido del silencio y resuena el eco de la melodía en callejones y avenidas de ciudades desiertas, se filtra a través de las ventanas de hogares deshabitados avivando el fuego que en el recuerdo quedó consumido.

Despiertan del letargo los durmientes embriagados por el aroma de la mágica sinfonía. Alertan las notas a los sentidos que la vida, agazapada en el umbral, espera impaciente a que se abran las puertas de entrada para irrumpir con su fuerza y desterrar con sus notas la melancólica apatía con que se envuelven las horas dejando el alma vacía.

 

 

 

@Marina Collado