Me abandono al sueño en la noche de amor perfecta,

sueño de la diosa en la que a su dios moldea.

Espero impaciente cerrar los ojos,

envolverme en el ensueño que se repite noche tras noche,

que me persigue,

que me embriaga y me deleita,

que mi alma necesita y espera.

Atrapada quedo en el influjo de amor que tu alma genera,

noche de amor soñado que eternizar quisiera.

Escucho el sonido de tu voz acariciando el aire mientras te acercas.

Me quedo en silencio esperando por ti,

observando tus rasgos sin perder detalle al imaginarte

en la penumbra de la estancia en la que se dibuja tu silueta.

Me abandono una y otra vez a la placidez del ensueño

con la misma sensación de tu real presencia.

Mientras la noche avanza me mantengo alerta,

no quiero que acabe la noche,

no quiero que el mágico momento desaparezca

y la imagen de tu recuerdo entre las sombras se disuelva.

Silenciosa permanezco dentro de mi mismo sueño,

no quiero pronunciar palabras que perturben el sortilegio

y el hechizo de amor que impera en la noche se desvanezca.

Quisiera detener el tiempo

 retener cada instante del ensueño de vívida experiencia en esta noche de amor  perfecto.

Ilusiones que teje el corazón que ama bordando los segundos con bellas filigranas,

conservando el cálido tacto de tus manos deslizándose por mi cuerpo.

Quisiera convertir el tiempo en nada y quedar difuminada en ti,

formando parte de tu alma, siendo una con tu esencia.

 

 

@Marina Collado