No mires a otro lado

No mires a otro lado

 

No mires a otro lado



Hoy no hablaré de política

no quiero dar más pábulo a los que nos roban.


Hoy vengo a denunciar la desidia del ser humano

esa capacidad que nos hemos buscado

para olvidarnos de aquellos que mueren a nuestro lado


Y si, es nuestra culpa.

Si no te gusta leerlo te aguantas.


Somos culpables de mirar para otro lado

de hacernos en el corazón un callo

dónde nada penetra.

Mira a tu alrededor,

no hará falta ir muy lejos

solo abre los ojos

y deja que te preocupe el que camina a tu lado

no vas a morir por eso de un infarto.


De hecho aquellos más fuertes,

son los que más han soportado.


No puede ser que dejemos las soluciones

en manos de desalmados


No puede ser que haya millones de personas

en campos de refugiados.

No puede ser que haya países o regiones

soportando guerras infinitas encadenadas,

ocupaciones de diferentes bandos alternándose

una tras otra sin tregua ni descanso.


Yo no enarbolaré banderas,

ni lazos de colores

para recordarlos,

me duelen día a día,

hora a hora,

mano a mano.


Los que mueren en el Mediterráneo

sin que nadie les ampare,

los que mueren en otros mares,

ríos o fronteras


No podemos seguir comiendo tranquilamente

mientras lo vemos en los telediarios

¿tendremos que hacer algo?


Ya que los que elegimos no representan

a ninguno de los bandos.


Muchos nos manifestamos,

salimos a gritar mientras ellos siguen muriendo,

sufriendo, llorando


Sus ojos sólo son capaces de contemplar el horror

sus voces ya se ahogaron,

ya nada les duele

porque es imposible hacerles más daño


Y aún así lo seguimos haciendo.

Olvidando.


No quiero vivir en este mundo,

de extremos tan opuestos entre hermanos.

Mientras unos tienen derechos,

otros están desahuciados.


Los unos tienen de sobra,

otros hambruna y difteria.


Tener, tendremos muchas cosas,

pero nos hemos quedado sin la única

por la que se nos llama humanos.


Corazones inertes, os llamo

es hora de salir del ostracismo.

No lo dudes actuemos,

grita,

salgamos de este letargo.

Que no vale de nada seguir mirando para otro lado.


Haz algo, siente, ponte en su lugar

y luego me lo cuentas


Que sus hijos sean los tuyos,

y no puedas alimentarlos.

Que sus muertos, sean los tuyos,

y su sangre corra por tus manos.


No sigamos asesinando,

ni matando de hambre,

ni pasando de largo.


Para y observa,

eres tú,

quién está en el agua flotando sin vida.




Texto: @carlaestasola
Con mi pensamiento en algún campo de refugiados… Gracias @ACNUR


Música: :    Schubert, Trio op. 100 - Andante con moto
por cortesía de @Youtube 

Imágen: @Copyright @AFP_Rohingya_women

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

2 comentarios en “No mires a otro lado”

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