PROSA POÉTICA

Música, es nuestra historia escrita en la piel

Ella era una piel en blanco, como un cuaderno pautado sin tiempo, sin música y sin sentido. Y no. No es que una mujer necesite que sea el príncipe azul quien ponga notas a sus días, es que; en ocasiones se necesita que él inicie la música para que ella descubra que en sí misma es una gran sinfonía.

Ella era una mujer simple como un café sin azúcar, andando cada día como el día anterior; sabiendo que mañana sería una fiel copia del día anterior. Era como un papel en blanco, marcado por grupos de cinco líneas en dónde nadie había pintado notas, ni grises, ni negras ni brillantes como el amanecer que se puede apreciar desde la cima de una montaña nevada.

Ella era simplemente cinco líneas carentes de ritmo y pasión; así como lo somos tantas y tantas, ella era fina y suave como un papel blanco; con sus líneas mágicas esperando a que él iniciara la melodía que la transformaría en un canto perfecto que permanece por encima del espacio y el tiempo.

Ella no lo sabía, mas ansiaba que la parte más sincera y plena de él pintara notas sobre el pentagrama trazado en cada milímetro, cada parte de su piel, de su deseo y de la profundidad de su alma; soñaba sin saberlo en convertirse en la parte inicial y final de una sinfonía como las que escuchaba desde sus primeros días. Soñaba que él se convirtiera en músico inmortal escribiendo esa obra maestra sobre su piel, deseaba que fuera él y sólo él.

Lo sentía y lo esperaba; sin saber en realidad quién era; pero una mañana mientras respirada el dorado aroma del amanecer, llegó escondido en una taza de café. Se acercó y con terciopelo en sus dedos, la tomó lentamente; como quien teme mancillar una obra perfecta.  Hizo sus castaños cabellos a un lado del rostro y tomó con ternura cada espacio de su inocencia; escribiendo un adagio perfecto mientras mezclaba caricias y besos. Mientras llenaba sus líneas con la música anhelada que la lleva cada luna al mismo cielo en donde danzan las estrellas.

Comenzando por sus negros y brillantes ojos colocó notas menores, en evocación a sus días nublados, la fue tomando lentamente hasta imprimir en sus labios,  en su cuello y en sus pechos virginales largas notas de deseo; él la abrazó, con tanta pasión que anuló sus silencios tornándolos en el estruendo resplandeciente de timbales y cellos en la melodía que ejecuta a ritmo acelerado el corazón cuando estalla mientras está escribiendo melodías perfectas.

 

Ella inició tímida, como un pianíssimo que teme ser escuchado, su voz cantaba tímidas y cortas notas que parecían temerosas de ser escuchadas y poco a poco, se transformó en la sublime y perfecta nota que se asemeja al vuelo eterno del amor verdadero.

Ella comenzó a escribir su propia historia de amor

acompañada de sus besos

atada al ritmo de sus caricias

mezclando las notas de él y de ella

 

Juntos fueron la más hermosa melodía

juntos fueron la canción de fuego

que funde al amor en notas eternas.

 

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