Mirando la realidad.- Su libro.

Mirando la realidad.- Su libro.

Ella ya pasaba los cincuenta, pero en esos momentos de la vida, todo se estaba volviendo a asentar, cada cosa en su lugar, es lo que tiene el tiempo y la fluidez de la vida, que te muestra tu caminar.

Se encontraba en una de las balconadas de un lugar especial “El Circulo de Bellas Artes de Madrid” , estaba tranquila, miraba sin más, andaba perdida en otros mundos, como le ocurría desde hacía algunos años.

Una señorita la toco el hombro y se sobresalto un poco, Era momento de empezar.

La sala estaba repleta, no era la primera vez que vivía aquello, antaño ya le ocurrió cuando presentó su primer poemario. Ahora era distinto. Con la edad se miran las cosas de otra manera.

Se colocó en su lugar, en esa larga mesa, dónde varías personas que ella conocía bien, se encontraban.

Se quedó de pie y cogió el micrófono para dar las gracias a todos los asistentes.

Los asistentes eran muy diversos, medios de prensa, muchos. Expertos en abogacía, psicología, delegados de distintas asociaciones y escritores, todos ellos muy buenos representantes de la literatura del momento actual.

La luz se hizo tenue en la sala y una presentación comenzó a verse en aquella pantalla blanca. Era muy buena, por supuesto, no la había realizado ella. Solo coordinó algunas cosas, los expertos eran aquel grupo de personas maravillosas que se involucro en este proyecto de tantos años que en la familia se estaba gestando.

Ella observaba uno a uno cada invitado, descubriendo personas conocidas, amigas, familias, editores y se paro, si pero solo su mirada, su corazón latía aceleradamente, aquellas mariposas volvieron y …

Entre ellos encontró a alguien que significó tanto para ella años tras, que significa aun, a pesar de que dejaron de verse de repente  ¿Qué ocurrió? Tantas cosas. Todo pasaba frente a sus ojos, como una película en sepia. Pero lo que si tenía claro es que aún le amaba, ella no sabía que iría y aquello encendió luz en su mirada.

Ella estaba bien, después de unos años complicados, pero siempre le faltó él, Hubo un tiempo, que le sabia cerca y eso era suficiente para ella, pero ignoraba si era suficiente para él. Claro que deseaba más, mucho. Lo quería todo, pero intuía que aquello no era posible. Y entre unas cosas y otras se distanciaron tanto, que dolía aquella ausencia, aunque la vida continuara.

Vidas vacuas podrían pensar algunos ¡No! vida completa, bueno incompleta por qué él no estaba. Pero ella disfrutaba de todo lo que la vida la ofrecía, aunque él estuviera en su pensamiento, en su mirada.

Un tiempo antes de distanciarse, ella monopolizo su tiempo y encapsulo recuerdos, tras algunas tormentas emocionales que tuvieron lugar por acontecimientos diversos, una vorágine de pensamientos, miedos fueron volcados de manera incontrolada en su chat. Tal vez ese fue en parte el motivo de su marcha.

Ella no se dio cuenta de que estaba ocurriendo aquello. Sus miedos la cegaron de tal manera que no le sintió marchar y cuando quiso poner remedio, ya estaba todo tan emborrado que no hubo nada que hacer. Cuanto sintió que aquello ocurriera.

Le vino a la memoria el recuerdo de un poema de su gran pequeña héroe “Gloria Fuertes”

Me quité de en medio
por no estorbar,
por no gritar
más versos quejumbrosos.
Me pasé muchos días sin escribir,
sin veros,
sin comer más que llanto.

Ella nunca quiso ser un sueño, quería ser realidad, la suya.

Se encendieron las luces y ella volvió a la realidad del Ahora.

Le miró en un corto segundo y había un sonrisa prendida en su rostro. Eso la animó a continuar.

Fueron pasando uno por uno los interlocutores de la mesa, carteles en las paredes anunciaban el evento.

Era algo que ella llevaba muchos años preparando con su familia. El libro que se estaba presentando era “Ausencia sentida en la piel” trataba sobre esa cuestión “Los niños robados” que después de tanto tiempo, aún estaba allí, pendiente de una aclaración.

Hablaron  y leyeron algunos de los escritores presentes y él también lo hizo, por supuesto que si.

Después se abrió un debate entre todos los presentes, fue bastante largo el evento.

Al terminar todos se fueron despidiendo, menos él, desapareció de repente. Ella empezó a recoger despacio.

Apagar los ordenadores, recoger la pantalla de proyección, quitar los carteles de las paredes Y embalar las cajas de los libros, pues no todos se habían vendido, aunque si bastantes.

Apagó la luz para salir, pero dejó la caja de los libros junto a la entrada y se dirigió despacio hacia el ventanal.

Y allí en silencio abrazada por la noche se perdió de nuevo su mirada mientras en su mente volvían a resonar versos, esta vez de la gran “Mistral”

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más…

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más…

Después de un tiempo que para ella había sido eterno, él estaba a su vera, lo sintió llegar. Su mano en su cintura, mirando ambos a la noche.

Sus manos se entrelazaron y un abrazo acabo con esa distancia y la ausencia de tanto tiempo.

Sin palabras, sin preguntas sin respuestas, se besaron, dejando que solo el silencio les acompañará.

Salieron juntos de aquel evento, nada se lo impedía, dejaron la caja de libros en la recepción para ser recogida al día siguiente y caminaron por aquel Madrid que ella hacía tanto tiempo prometió mostrarle.

Durante horas en silencio caminaron y decidieron comer algo, pero no querían que la magia de la noche desapareciera y la alborada les descubrió besándose y al medio día, cada uno marcho hacia su realidad de nuevo, sabiendo que siempre estarían juntos. Que nada de lo que sucediera podría volver a separarles.

Ella antes de que marchara, le dijo “Lo siento, no supe dosificar mis miedos antaño,  creí que no querías ser parte de mi realidad, Tú para mi siempre fuiste y eres mi realidad, no un nada tras el muro de lamentos, en el huracán de miedos que enredados en mi mente, parecían decir que eras tú la persona que provocó un terremoto en mi. Lo hiciste pero de ternura y amor. No se si esto será suficiente para que permanezcas a mi vera y en el día a día mientras la vida fluye nos descubramos, “gracias por escucharme, gracias por cada minuto de tu tiempo, gracias por amarme, gracias por ser como eres y perdón por no saber hacerte ver cuanto te quiero y que lo que menos deseo es que te vayas”.

Él se despidió, camino sin volver su mirada atrás, hacia el tren que le devolvería a su destino, su ciudad, pero se paro un momento en seco, se volvió y grito “Te llamaré, sabes que te amo”

Ella vio alejarse el tren con serenidad, deseando que no solo hubiera sido un sueño, que él la llamaría y volvería a escuchar su voz melodiosa y llena de ternura.

Entre sus manos, su último libro, él de el, con una dedicatoria “Siempre te amaré”

Regresó despacio mientras los versos de “Neruda”

MI MUCHACHA salvaje, hemos tenido
que recobrar el tiempo
y marchar hacia atrás, en la distancia
de nuestras vidas, beso a beso,
recogiendo de un sitio lo que dimos
sin alegría, descubriendo en otro
el camino secreto
que iba acercando tus pies a los míos,
y así bajo mi boca
vuelves a ver la planta insatisfecha
de tu vida alargando sus raíces
hacia mi corazón que te esperaba.
Y una a una las noches
entre nuestras ciudades separadas
se agregan a la noche que nos une.
La luz de cada día,
su llama o su reposo
nos entregan, sacándolos del tiempo,
y así se desentierra
en la sombra o la luz nuestro tesoro,
y así besan la vida nuestros besos:
todo el amor en nuestro amor se encierra:
toda la sed termina en nuestro abrazo.
Aquí estamos al fin frente a frente,
nos hemos encontrado,
no hemos perdido nada.
Nos hemos recorrido labio a labio,
hemos cambiado mil veces
entre nosotros la muerte y la vida,
todo lo que traíamos
como muertas medallas
lo echamos al fondo del mar,
todo lo que aprendimos
no nos sirvió de nada:
comenzamos de nuevo,
terminamos de nuevo
muerte y vida.
Y aquí sobrevivimos,
puros, con la pureza que nosotros creamos,
más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
eternos como el fuego que arderá
cuanto dure la vida.

El despertador sonó y ella se preparó para continuar adelante. Ese regalo de la vida que cada despertar nos da, mientras hay latido.

Sintió su mano entrelazada a la suya, no fue un sueño.

…Ella sabia que él podría ser realidad, solo debía desearlo, pero eso era algo, que ya solamente, él podía decidir, un teléfono entre sus manos o un mensaje, ella dejaba sus puertas abiertas, ya no podía hacer más, todo le había sido dicho y mostrado.

Y un pitido en su teléfono le recordó, que debía prepararse, la presentación del libro era aquella tarde y mientras subía despacio las escaleras del “Circulo de Bellas Artes”, con la caja de libros bajo el brazo

Marijose.-

 

 

 

 

Soy escritora, cada dia aprendiendo como en el diario caminar. Mi pasión las letras “siente la música de la vida, aún en el desierto,cuando el viento te envuelve, suave, cálidamente”
Marijose, ¿Cuantos años escribiendo? No lo se, siempre.
Antologías muchas, a duo varios, 15 libros y uno solidario.
En la web Internacional de escritores independientes del Poder de las letras y ocasionalmente en Prensaldia digital, Malagaldia digital y Globatium hispanolatino.

Y  recuerda en ti esta todo lo que necesitas. amor, es el reflejo de la luz que habita en tu anterior.

Escribir es vivir la vida en el sentido más amplio de la palabra, esa pasión con la que se deleita el cuerpo, el ser y la mente.

Ese espíritu que busca cada mañana ser un poco mejor. Un escalón subir con el amplio saber del anterior logrado. Ser en su más amplia interpretación en el que el tener poco o nada tiene que ver.

Hacer algo por el simple hecho de que te apetece y te hace sentir bien.

Sed de calma y quietud, de sosiego a la vez que la vida es plena.
La vida es armonía y cadencia, es sonido y amor.

Pasiones, la vida esta llena de cosas y personas maravillosas que embellecen y dan luz a tu ser a tu cotidiano vivir.

Escribir, desnudar tu ser, tu alma, tu deseo, tus anhelos, tus miedos. Sentir. Transmitir es la palabra que mejor encaja con la palabra escritor.

Ganas todas. Fortaleza y decisión, amor.

Las letras son pasión, son medicina, son amor, son amistad, son todo un compendio de significados aun sin crear.

Yo soy como soy. Marijose sin más. Una mujer sencilla que da sin pedir nada a cambio. rebelde con las injusticias, curiosa más aun con el saber y no más. Luz que desea a todos a los que en su camino encuentra y si ayudar puede, lo hará, no lo dudes.

Marijose, esa soy yo.

1 comentario en “Mirando la realidad.- Su libro.”

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