Silencio, se lee

Silencio, se lee
Silencio, se lee

Un día cualquiera, mientras esperaba en la consulta del médico que, para variar, llevaba un considerable retraso, me dediqué a observar a mi rededor. Me resulta curiosa la cantidad de cosas que puedes llegar a aprender con el mero hecho de observar los comportamientos de las personas, la cantidad de inspiración que puedes encontrar con solo una mirada a tu entorno.


Pues bien, entre un número considerable de personas, enfrascadas en sus teléfonos móviles, en la inevitable tecnología que nos aliena y nos aísla de todo, encontré a una muchacha leyendo un libro. Sí, un libro. De los de siempre, con sus hojas de papel, de esas que te aportan un gusto especial al pasarlas, de las que te gusta disfrutar de su tacto e incluso de su olor. Y estaba tan enfrascada en su lectura, prestando tal atención, que me pareció poco más o menos que un ser extraordinario, como salido de otro planeta, en el que la cultura aún no se haya extinguido.

 

Fue tal mi sorpresa, que hasta que no hubo pasado un buen rato, no me di cuenta de que me había quedado mirándola fijamente, como si no hubiera nadie más en la sala. Sentí algo de vergüenza, he de reconocerlo, pero es que no había ninguna persona más en la inmensa sala de espera dedicada a tan hermoso menester. El sonido de los mensajes alteraba el ruidoso ambiente que reinaba, cuando la mayoría de personas estaba móvil en mano, poniéndose al día en sus redes sociales, enviando mensajes o entreteniéndose con juegos variados, con estridentes músicas. Los menos, miraban al vacío como si no hubiese nada más interesante que hacer, como si les incomodase cruzar la mirada con otra persona, o miraban hacia el suelo con aspecto decaído. Todos mis instintos me empujaban a decir a los allí presentes, “silencio, que hay una persona leyendo”.

 

Toda mi atención volvió a centrarse en la chica, que continuaba enfrascada en su lectura como si no existiese nadie más a su alrededor. ¿Qué tipo de lectura se traería entre manos? Me sorprendió a mí misma sentir una creciente curiosidad, era como una necesidad imperiosa por saber qué estaba leyendo. ¿Se trataría de algún clásico? ¿De alguna novela actual? Quizá de alguna de las excelentes novelas de escritores noveles que tanto nos sorprenden en la actualidad. Desde la distancia a la que me encontraba me era imposible ni siquiera intuir el título del libro. Tras pasar un buen rato dudando, finalmente me levanté de mi asiento y me acerqué a la muchacha dando un pequeño rodeo, como quien se levanta a dar un paseo para estirar las piernas.


Con todo el disimulo del que fui capaz, agudicé mi vista todo lo posible para poder leer el título del libro que la mantenía tan entretenida. Estaba tan enfrascada en su lectura que bien se podría haber desencadenado allí mismo un incendio que creo que no lo habría notado. El que sí se incendió fue mi corazón cuando descubrí la lectura de la muchacha, como si lo hubiesen echado en una hoguera y sus fragmentados pedazos se fueran consumiendo con lentitud. Mi mente se ha encargado de borrar el título de aquel volumen, pero sí recuerdo que trataba de algo así como de consejos para mejorar la vida de un aficionado a los videojuegos. Las lágrimas amenazaron enseguida con asomar a mis ojos, sintiéndome profusamente herida en lo más hondo de mi alma. Toda la emoción que momentos antes me hubiese podido causar ver a una persona leyendo un libro, un raro espécimen en peligro de extinción, se esfumaron como por arte de magia.


Apesadumbrada, regresé a mi asiento y tomé mi móvil como el resto de los mortales allí reunidos, para comenzar a relatar esta historia.

About Ana Centellas

Soy Ana profesional de los números,apasionada del mundo de la letras,iniciando mi aventura literaria, aprendiendo un poquito más cada día y compartiendo mi sueño con una familia genial.

29 comentarios en “Silencio, se lee

  1. ⭐⭐⭐, 5

    Una coma precediendo a “… móvil en mano …] habría sido lo correcto. ¿Leer está considerado por la sociedad una necesidad fisiolígica generalizada? Si la respuesta es no, a pesar de que menester suena bien y sirve para que la lectura fluya con facilidad, no es acertado utilizar términos que estén fuera del contexto de la narración.

    Este tipo de errores es bastante frecuente en la mayoría de las obras autoeditadas por autores/as nóveles.

  2. Muy bueno Ana. Es muy frecuente ver lo que has relatado en cualquier lugar y espacio, incliuda la calle. Lo que es cierto es que no es tan frecuente encontrar a alguien enfrascado en la lectura de un libro, aunque sea para mejorar la vida de los aficionados a los videojuegos. Besos muchos amiga.

    • A mí me da pena, Marina, eso que yo misma cambié el papel por el digital hace tiempo, muy a mi pesar, salvo contadas ocasiones. De vez en cuando necesito tener un libro de papel entre las manos. Y lo de los videojuegos fue un poner, porque he de reconocer que yo compro hasta los libros de los youtubers para aficionar a mis hijos a la lectura. Besazos.

      • Comparto lo que dices Ana, para mí no hay nada como un buen libro en formato papel. El placer de pasar las hojas y recrearte en su lectura es incomparable con cualquier otro formato. Besazos!!

  3. Vaya disgusto Ana, lo comparto contigo. Sí te sirve como compensación este viejo lector no sale de casa sin un tomo, un cuaderno y dos boligrafos. Bueno y una cámara, una brujula, dos navajas con multiherramientas, un paquete de pañuelos, caramelos de menta, pastillas de ibuprofeno y un montón de imprescindibles complementos, lo que se me olvida a menudo es el teléfono. Un besazo.

  4. Ana, también me da pena, no soporto estar en una consulta o en un parque, y todo el mundo con el móvil, me gusta llevar un libro, a veces simplemente me subo a La Sabika (Colina de la Alhambra), leer allí con Granada a mis pies me lleva a como yo digo: Al Nirvana. Por desgracia hoy en día cada vez está más en desuso los libros de papel . Un beso primor.

    • ¡Tiene que ser una maravilla leer con unas vistas tan espectaculares! Siento decirte que yo también leo con móvil, salvo contadas excepciones, pero al final es mucho más cómodo… En fin, las nuevas tecnologías nos acabarán consumiendo! Un besazo, María!!

  5. ¡Qué decir! A mí me gusta leer en papel, los libros de toda la vida, vamos. Pero es normal que cada vez se vea menos gente leyendo libros, ya sea por comodidad o porque la tecnología cada día está más presente en nuestras vidas. De cualquier modo, comparto tu frustración. Soy muy curiosa en cuanto a la lectura, me gusta que me hablen de libros y me aconsejen, y no puedo evitar fijarme en lo que leen los demás porque, si tan concentrados están en la lectura, es que será bueno…
    A todo esto, decirte que tienes mucho arte escribiendo y también haciéndote la disimulada para cotillear, jejeje. Un abrazo enorme, guapa! 😉

    • Gracias, Rakel! Yo me negué durante mucho tiempo al ebook, donde esté un libro en papel que se quite lo demás, pero terminé sucumbiendo y tengo el Kindle que no da para más! Arte escribiendo no sé si tendré, pero capacidad de disimulo muuuuuy poquita, eso sí, la imaginación a veces me sorprende hasta a mí misma. Un besazo.

      • Invitar a café a Nietzsche va a resultar complicado 🙂
        Me pasó una anécdota curiosa hace poco. Me invitaron a un coloquio en un programa de radio muy minoritario, y uno de los contertulios apareción con una edición de bolsillo de uno de los libros de Nietzsche, con subrayado a lápiz de grafito. Poco después comentó que había llegado en metro. A mí me encanta leer las locuras de Nietzsche. Pero no se me ocurre cómo alguien puede ser tan snob como para leerlo y subrayarlo en el metro. Déjalo en casa en una edición de tapas duras y escoge algo más ligerito para el metro: El Marca, Agatha Christie, la biografía de Paquirrín,…cualquier cosa menos Nietzsche

      • Hombre, si viniese Nietzsche a tomar café conmigo saldría por patas, lo primero, jajajaja. Me refería que si la chica hubiese estado leyendo a Nietzsche la habría invitado a café. Me equivoqué al poner el le.
        Desde luego, el metro invita a otro tipo de lecturas, Corín Tellado y demás, jajajaja, pero si el hombre es feliz así pues oye, cualquier ratito es bueno, ¿no?
        Besotes

      • ya te había captado, no sufras 🙂
        No sé hasta qué punto se puede ser feliz conviviendo consigo mismo, pero como decía McCartney, Live And Let Die, lo más lentamente posible

  6. No todas las personas nos interesamos por los mismos temas, pero creo que el hecho de que lea esa temática en soporte físico ya es un mérito. Además de que de los videojuegos también se pueden aprender muchas cosas (de todos no, es cierto).

    Entiendo y comparto tu decepción hasta cierto punto, Ana, pero creo que las personas somos diferentes y cada uno conecta con aquello que le atrae. No todas las personas están “heridos de letras” como la mayoría de los que circulamos por aquí, y por eso mismo creo que hay que reconocerle el mérito a la chica por leer aquello que le interesa en el soporte clásico. Leer literatura de calidad es fantástico, pero leer (y libros en papel en particular) es importante en sí mismo.

    La palabra cultura es más amplia de lo que muchas veces imaginamos…

    • Por lo menos ha causado reacción, que es lo que pretendía. Ni la historia es real ni mucho menos comparto lo transcrito, pero sí es cierto que en cierto modo me sentiría algo decepcionada. ¡Ojo! que yo misma le compro a mi hijo libros de sus youtubers preferidos para que se anime a leer… Pero la verdad es que ya es tan raro ver a alguien sostener un libro entre las manos que te causa cierta morriña…

      • En realidad esto es un complot de la logia mundial de librófilos (es una traducción bastante pobre del alto alemán pero mis conocimientos no dan para más).
        Hace ya mucho tiempo decidieron empezar a crear distracciones para hacer disminuir el número de lectores, porque había demasiados y no podían distinguir a los que valían la pena de los que no para permitirles entrar en la logia.

        Su plan ha funcionado, y en el mundo de hoy leer requiere una gran fuerza de voluntad y en consecuencia ya pocos leemos.

        Por eso, si paseas por la calle, o vas en el autobús, o entras en el dentista… y ves a alguien leyendo un libro puedes saber al instante que pertenece a la logia.

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