Poema Número cuatro / Serie Poemas negros (sin esperanza)

 

 

Escucho mi voz, escasa

sin apenas fuerza, baja,

poco firme.

 

Sin energía residual,

desfallecida y pacífica.

 

Sin estridencias,

ni brillo en los tonos.

sin color, plana

 

Sin ganas,

agotada.

 

Sin memoria

ni futuro, ni

pasado

 

Mi voz presente,

esa es,

tal como soy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poema número cinco

 

Lástima que sea demasiado tarde,

para perdonarme, por los pecados cometidos

pero sobre todo,

por todos los imaginados.

Tampoco hubo arrepentimiento

de todos los que nunca fueron

pero estuvieron a punto de ser

 

Los desvelos que alimentaron sueños,

que nunca se hicieron realidad

Incompletos,

por no llegar a ser ni siquiera

pensados

 

la frontera a la realidad,

estuvo siempre cerrada,

vacía.

 

Mi pasaporte sin sellos.

 

Estrellas que al estallar

cayeron en un  firmamento

yermo

 

 

 

Poema número seis

 

El sol saluda a la luna,

y entre él y yo la dehesa.

 

El camino serpentea

entre alcornoques semidesnudos

el campanario de la vieja iglesia

allá a lo lejos,

como referencia

desde este lejano punto

 

Se confunde el mugir de las vacas

con los acelerones adolescentes

de motos de baja cilindrada

que lejanas inducen la vuelta al pueblo

 

Los grajos aun no vuelan n alto

los olmos que rodean la piscina

se alzan majestuosos

meciendo sus ramas

al ritmo de la brisa

tan plateadas sus hojas

que parecen flores blancas

al final de cada rama

ilusión óptica o cierto

me pregunto

 

Mi automático cerebro responde

los cedros no florecen

es tu vista que te engaña

al no poder alcanzar tanta altura

 

 

@carlaestasola

 

Extremadura, en una aciaga siesta, donde todos duermen menos las golondrinas y yo, Marijose me mira desde la tienda, pensando seguramente vaya con esta madrileña loca. Y David y Adriana encerrados en el cine a cal y canto con el aire acondicionado a tope. Mientras la brisa aquí afuera es mucho más suave y liviana, también ellos piensan que estoy loca.