POESÍA

MI POEMA

 

MI POEMA

 

Mi horror no veas nunca, cariño,
¡por favor!, no lo hagas, no te caigas.
Deja que el Mal mire hacia mí,
para saber matarme, para querer morir.

No quiero que me desees, hermosura,
las dichas son para los ricos
y mi corazón siempre fue malsano.

Que sabemos de memoria los horrores de sufrir,
que los versos han querido cicatrices para mí,
que la muerte es un espejo con deseos de fingir,
y los pobres condenados egoísmos de vivir.

No me mires de cerca, ¡maldita sea!,
maldecida mil veces si lo haces, cariño.
Tú lo sabes que te quiero, y yo
no quiero que dejes de ser bendita.

Para bonita tu cara…
Para amores las lindes de tu alma.
Pero yo, ¡no, por favor!, no puedo,
porque sólo verás desespero, nada más,
y si quieres un motivo, nunca bueno.
¡Por favor!, no te acerques,
que los cortes de mi alma resplandecen
como puñales al viento.

¡Matador! ¡Matador del Mundo!

No quieras saber, cariño, cuantos escombros guardo.
Algún día de sombra, algún ojo sin luz,
te los mostraré de lejos, de muy lejos,
para que sepas lo peor que sería
meterse dentro una sonrisa.

No puedes querer, te lo ordeno.
No quieras saber, te lo pido por favor,
¡vete, vete, vete!,
y jamás vuelvas a preguntarme
por qué sigo vivo.

Ya te lo he dicho,
¡pregúntame!, ¡pregúntame!,
y te juro que te mataré,
cariño.

 

Eduardo Ramírez Moyano

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