El sol apretó este día mas de la cuenta, hasta el punto de quemar tus preciadas amapolas, y me sentí triste, vacía y hundida, porque pensé que sería capaz de que lucieran hermosas, pensé que sacaría adelante ese trozo de jardín que con tanto cariño cuidabas.

Sentía que sólo a él lo mimabas. Adorabas tus ratos allí. Y hasta le envidiaba. El amor que transmitías. La ilusión por que floreciera. Las ganas de que aprendiera.

Siento que cuanto más te apegabas a ese hermoso espacio, más me distanciaba de ti.

Aun así, deseeo que te sientas orgullosa. Cuidaré de nuevo tu trocito de suelo. Conseguiré que vuelvan a renacer esas bellas amaposas que cuidabas para mi.

By Miriam Giménez Porcel.