REFLEXIONES

Mi madre y mi abuela, esas dos desconocidas adoradas

Estaba dando vueltas en la cabeza a esta reflexión cuando me acordé de la película de nuestro oscarizado Almodóvar, “Todo sobre mi madre” y no al revés, quería presumir de la envidia que me produce Pedro, por ser esa persona que conoce al dedillo los detalles de la vida de su progenitora. ¡Qué suerte la tuya Pedro!. En un caso más reciente también envidio a Paco León por esas maravillosas historias sobre la suya, ”Carmina o revienta” y “Carmina y Amén”. Envío desde aquí mi admiración a estos dos directores, no cómo tales porque eso ya lo han hecho muchos, y yo quizás soy la menos apropiada, sino como “hijos” que han tenido la suerte de conocer sobre sus madres todo lo que yo nunca sabré sobre la mía, y no siempre quise conocer.

Corrían otros tiempos entonces y la comunicación con los padres era más que escasa, casi inexistente. Aquellos padres que pasaban el día fuera de casa y cuando volvían se dedicaban sólo a sí mismos y esas madres a las que les costó un mundo acostumbrarse a utilizar las lavadoras, la televisión, el teléfono o la fregona a una edad en la que ya habían desgastado media vida haciendo todas esas tareas, o como dirían ellas “labores del hogar” a mano. La gran mayoría de ellas sufriendo la frustración de no poder ayudar a sus hijos en las tareas del colegio, sencillamente porque ellas sí habían tenido la suerte de asistir a la escuela, había sido para aprender apenas “las cuatro reglas”.

En algunas contadas ocasiones se nos daban a conocer pasajes de la vida de nuestras abuelas, especialmente cuando surgían los típicos desencuentros con la suegra, solo entonces llegaban a nuestros oídos comentarios sesgados sobre sus vidas, naturalmente transformados bajo el prisma de un crispado estado de ánimo, por tanto no ajustados a la realidad, y en tono totalmente subjetivo.

-Receso: Hoy es casi imposible escribir con el ruido constante de un helicóptero sobrevolando, desde hace dos horas el centro de Madrid. ¿Qué coño pasa hoy? –

El objeto de esta reflexión no era por supuesto el contexto puramente histórico y costumbrista de los protagonistas sino mi personal enfoque, sigo…

Sigo traumatizada por la muerte de mi madre, que falleció años antes que mi abuela paterna. Dos muertes que cambiaron mi vida y me sumieron en la depresión que aún colea.

En mi niñez y adolescencia no fui consciente en absoluto del papel fundamental que tendrían esas dos personalidades en mi vida y mucho menos lo que las iba a echar de menos durante toda mi existencia. Debido a múltiples factores, entorno histórico añadido, esas dos vidas se han convertido en el mayor error de la mía. Me siento culpable de no haber escudriñado en sus sentimientos para conocer el porqué de tantas cosas que hoy desconozco por completo  y que hoy daría media vida por conocer.

Pocas veces le pedimos a la abuela que nos cuente las batallitas que de verdad queremos conocer y no las que ellas se empeñan en relatarnos hasta la saciedad de un modo repetitivo y prácticamente autómata.

Hay tantas preguntas que ahora me gustaría haber hecho. en el ecuador de mi vida, me he dado cuenta que muchas veces valorar a alguien no es tan fácil como simplemente quererle por quien es, es mucho más que eso. Es conocer el porqué de sus reacciones y sus sentimientos. Saber qué es lo que le eriza la piel o le hace soltar una lágrima. De dónde vienen sus miedos y frustraciones, qué le hace sonreír.

Tenemos toda una vida plena de momentos para hacer muchas preguntas, pero no las hacemos, el tiempo pasa, y un buen día ya no podemos hacerlas. Me gustaría poder contribuir un poquito aunque fuera para que todos conozcamos mejor a nuestros seres queridos. El mejor momento para saber es ahora, ¡hazlo! ¡Pregunta!, Habla con ellos. Escucha a los que quieres para conocerles mejor. Para que nunca te quede nada por saber, para que en un futuro no te sientas tan mal como me siento.

Se me quedaron millones de preguntas sin respuesta por las que culparme toda una vida.

¿Cuántas veces le has preguntado a tu madre lo que querías saber?

-Mamá, ¿eres feliz? ¿Por qué no lo eres?

-¿Qué sientes cuando papá no te da tu sitio?

-¿Qué te gustaría haber estudiado?

-¿Cómo te trataban tus padres?

-¿Alguna vez has sido maltratada, o abusada y por quién?

-¿Qué esconde tu resquemor hacia ciertas personas?

-¿Cuántas relaciones tuviste?

-¿Hubo alguien en tu vida a quién aún amas?

-¿Qué es lo que más te gusta recibir de los demás?

-¿A quién admiras y por qué?

-¿Te sientes amada, querida y respetada?

-¿Alguna vez has querido dejar tu vida, cambiar algo, o dejarlo todo y por qué?

… Tantas y tantas más.

Pero ahora ya es demasiado tarde para saber, todos los que podrían hablarnos de ello han muerto o se encuentran en el estado de “No recuerdo”. Y lo peor es que no podremos vivir dos veces para reparar nuestros errores, aunque así nos gustaría que ocurriera. Por ello, te recomiendo que no esperes ni un minuto más para preguntar y conocer todo aquello que te interese sobre ellas, madres, abuelas, tías, primas. No hablo de los hombres de la familia, aunque están incluidos si así lo consideras.

Yo ya no puedo.

@carlaestasola

 

Finalmente descubrí que el helicóptero era porque estaban desahuciando de sus viviendas a mis vecinos de la Calle Argumosa y todo el barrio estaba allí para que no ocurriera, lo que finalmente ha ocurrido. Injusto dejar a vecinos en la calle, en un edificio de renta antigua en el que llevan muchos años viviendo.

Imagen: Ilustración Adrian Wong Shue

Música: Lévon Minassian )Duduk) – They have taken the One I Love

2 Comentarios

  • Marina Collado

    Querida Carla, este relato me hace viajar en el tiempo, en ese tiempo que tan bien describes en el que las preguntas no se hacían, el secretismo familiar era enorme y poco o nada se podía saber acerca de los padres. Después, con los años, como bien dices, pocos quedan que puedan dar respuesta a tantas preguntas y en caso de que alguno de los progenitores viva con el deterioro mental que puedan padecer ya no hay lugar para responder…
    Una gran reflexión querida amiga.
    Besazos todos y que tengas un muy bonito finde.

    • Carla

      Gracias a ti siempre Marina por tener la paciencia y dedicar tu tiempo para leerme. Las cosas han cambiado mucho, pero a pesar de estar en la era de la información, nos sigue faltando la comunicación especialmente con los más queridos. Igualmente buen finde! 😘

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