Mi corazón en tus manos 2.

A las nueve en punto de la noche, Mía salió de su piso y se dirigió a casa de sus amigos de toda la vida Olga y Álex. Caminaba alegremente por la calle mientras pensaba en el día en que conoció a Álex. Olga, Natalia Y Mía se conocían desde la guardería, en primaria conocieron a Javi y el primer año de instituto conocieron a Álex y Daniel. Daniel siempre había vivido en el barrio, pero no iba al mismo colegio que las chicas y Javi. Álex y sus padres se mudaron al barrio justo el primer año en que Álex comenzó el instituto y desde entonces los seis amigos se habían hecho inseparables. Pero no fue hasta el último año de instituto que Álex y Olga comenzaron a salir y ya llevan diez años juntos. Mía admiraba la relación que había entre Olga y Álex, eran amigos, compañeros y amantes, nunca discutían, siempre encontraban la forma de solucionar sus problemas.

–  Como siempre, eres la última en llegar. – Le dijo Olga burlonamente en cuanto abrió la puerta y se encontró a Mía. La abrazó a modo de saludo y añadió: – Oh, ¡qué sexy te has puesto, nena!

–  Tú, que me miras con buenos ojos. – Le replicó Mía.

Los cinco amigos cenaron entre bromas y risas. A las doce de la noche subieron al monovolumen de Javi y se dirigieron a casa de Daniel.

Daniel se mudó al barrio alto de la ciudad tras licenciarse en la universidad y encontrar trabajo en una empresa internacional de márquetin que pagaba muy bien a sus empleados, pero eso le hacía estar cada día más alejado de sus amigos de toda la vida, aunque seguía viéndolos siempre que podía y el trabajo se lo permitía. Su círculo de amistades se había ampliado, pero siempre seguía contando con sus amigos.

Javi aparcó su coche en la calle frente a la casa de Daniel y los cinco se encaminaron hacia a la puerta de entrada al jardín, la cual estaba abierta y bastante concurrida. No conocían a la mayoría de las personas que por allí bailaban, bebían y se divertían, pero eso no les importó lo más mínimo y rápidamente se perdieron entre la multitud.

Mía charlaba con Javi mientras ambos bebían de sus respectivas copas cuando una chica morena de aspecto dulce y frágil se acercó hasta a ellos y saludó a Javi:

–  Hola Javi, no sabía si vendrías.

Mía vio cómo su amigo sonreía tímidamente y se ruborizaba ante aquella chica, algo que sorprendió a Mía y prestó toda su atención, muerta de curiosidad por descubrir quién era aquella chica que había conseguido que Javi se acobardara.

–  ¡Sonia, menuda sorpresa! – La saludó Javi dándole un beso en la mejilla con torpeza. Se volvió hacia a Mía e hizo las presentaciones oportunas: – Te presento a mi mejor amiga Mía. – Le dijo a Sonia dejándole muy claro qué relación tenía con Mía. – Mía, te presento a Sonia. Coincidimos casi todas las mañanas en la cafetería de al lado de mi oficina.

–  Trabajo en una tienda de ropa para bebés justo al lado de su oficina. – Le aclaró Sonia. – Encantada de conocerte, Mía.

–  Lo mismo digo, Sonia. – Le dijo Mía tras intercambiar con ella un par de besos en la mejilla. Le guiñó un ojo a Javi con complicidad y anunció: – Voy a saludar a unos amigos, os veo luego.

Con una sonrisa en los labios, Mía se alejó y se puso a buscar a Olga, Álex y Natalia. No fue capaz de encontrarles entre tanta gente y tampoco vio a Daniel desde que había llegado. Decidió dirigirse a la cocina ya que la multitud se concentraba en el salón y en el jardín, pero allí se encontró con un chico de su edad, bastante atractivo, que la miró descaradamente apoyado en la encimera mientras sostenía elegantemente una copa entre sus manos.

–  ¿Tú también te escondes de alguno de tus amantes? – Le preguntó a Mía con una sonrisa traviesa en los labios. – Dudo que puedas aburrirte en una fiesta como esta.

–  ¿Qué sentido tiene venir a una fiesta como esta y esconderte de tus amantes en la cocina? – Le preguntó Mía burlonamente.

–  Ninguno, soy así de imbécil. – Le respondió el chico antes de beber un trago de su copa. – ¿Alguna vez te has arrepentido de salir con alguien y, cuando has tratado de quitártelo de encima, se te ha pegado como una lapa?

–  ¡Mía, llevo dos horas buscándote! – Exclamó Pablo, el ex novio de Mía, entrando en la cocina. – Mi amor, tenemos que hablar. Tienes que escucharme, podemos arreglar lo nuestro…

–  Creo que puedo ser capaz de entenderte. – Musitó Mía para que solo aquel desconocido la escuchara. Se volvió hacia a Pablo y, sin rastro alguno ya de su paciencia, le dijo: – Pablo, te dije que no me molestaras más o al final me veré obligada a denunciarte. No puedes presentarte en mi trabajo, ni en mi casa, ni en casa de mis padres ni de mis amigos, ¿lo entiendes? No quiero saber nada de ti.

–  Mi amor, creo que…

–  Déjala en paz, ya te ha dicho que no quiere saber nada de ti. – Le interrumpió el desconocido. – Será mejor que te marches si no quieres problemas.

–  ¿Crees que un pijo cómo tú puede darme miedo? – Se le encaró Pablo.

El desconocido le propinó un puñetazo a Pablo que hizo que cayera al suelo y, mirándole con desprecio desde su altura, le dijo encogiéndose de hombros:

–  Te lo advertí.

En ese momento entraron en la cocina Javi, Daniel, Álex, Olga, Natalia y Sonia y se quedaron quietos contemplando la escena hasta que Natalia reaccionó y preguntó:

–  ¿Qué le habéis hecho?

–  Lo siento, pero tu amigo ha acabado con la paciencia de la señorita y con la mía propia. – Se excusó el desconocido encogiéndose de hombros.

–  Tranquilo, no has hecho nada que ninguno de los aquí presentes haya deseado alguna vez. – Le excusó Natalia. Se acercó a Mía y le preguntó: – ¿Estás bien, Mía?

–  Sí, estoy bien. – Les aseguró Mía a sus amigos.

–  Pues echadme una mano para sacarlo de aquí. – Les dijo Daniel a Javi y Álex. – ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes de que este imbécil estaba aquí? – Se volvió hacia Mía y le dijo: – Sister, te debo una.

Los chicos cogieron a Pablo y lo sacaron a la calle, las chicas no sabían qué hacer, si irse o quedarse.

–  Me alegro de no haber causado un conflicto de intereses y de que tus amigos se preocupen tanto por ti. – Le dijo el desconocido a Mía. – Por cierto, me llamo Miguel Cortés.

–  Encantada Miguel, yo soy Mía. – Le dijo Mía estrechando su mano al mismo tiempo que añadía: – Y ellas son mis amigas Olga, Natalia y Sonia. Y, el tipo al que acabas de atizarle un puñetazo es mi ex, además de un psicópata, lunático y, ¡ah, se me olvidaba! También es un narcotraficante imbécil que trató de estafar a la mafia rusa y que casi hace que nos maten.

–  Tienes buen ojo para los hombres. – Bromeó Miguel.

–  Supongo que el mismo que tú para las mujeres. – Bromeó Mía. Mía observó cómo Natalia y Miguel se observaban de reojo y añadió: – Te debo una y creo que sé cómo devolvértela, el caso es que tengo que ocuparme de algunos asuntos y ahora mismo no puedo, pero estoy segura de que Natalia podrá echarte una mano y lo hará encantada.

–  ¿De qué estás hablando? – Quiso saber Natalia.

–  Miguel está evitando a una chica que no le deja en paz, quizás tú puedas hacer algo para que esa chica deje de molestarle, aunque sea solo por una noche. – Le dijo Mía divertida.

–  ¿Acaso pretendes que le atice un puñetazo a esa chica? – Preguntó Natalia con un par de copas de más. – No creo que sea capaz.

–  Lo sé cielo, por eso solo te pido que, si os cruzáis con esa chica, te apegues un poquito a Miguel para que vea que está ocupado y le deje en paz. – Le explicó Mía a Natalia. Se acercó un poco más a Miguel y le susurró con tono de advertencia: – Más te vale cuidar bien de mi amiga.

–  La cuidaré como si de una Diosa se tratara y te debo otra. – Le susurró Miguel contento con lo que Mía le planteaba.

–  Genial, ¡todo resuelto! – Concluyó Mía bebiendo el contenido de su copa de un trago al mismo tiempo que se dirigía al salón.

Todos la siguieron y en el salón se reunieron con el resto de la pandilla. Bailaron, bebieron y se divirtieron hasta que poco a poco la gente se fue dispersando y empezó a desaparecer, yéndose cada uno a su casa o a la casa de otra persona para acabar la noche.

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

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