Mi carga

Mi carga

MI CARGA

Llevo una pesada carga en la mochila que a mi espalda siempre permanece anclada, colgando como una losa, como un pozo carente de fondo al que llegan siempre a depositarse los pesados sedimentos de mi paso efímero y raudo por la vida. Por temor a mi vivir lento, por temor a que mi alma fuera como un saco de lamentos, cargados con las derrotas que me hicieran envejecer de manera prematura, pasé la vida deprisa, limitando a acumular las heridas ocultas dentro de aquella mochila.

Comenzaron a nublarse todos mis amaneceres, sumidos en trance ambiguo, de manera que al mirar de paso por la ventana que se abría a la mañana, solo encontraba en su marco un resto de calidez del refugio de la noche. Afuera todo está oscuro, no se ve la luz del día, ni siquiera el más pequeño de los rayos que iluminan cada amanecer la vida, llegan a entrar en la mía, sumida entre las tinieblas que guardaba en mi mochila.

Me fabriqué un perfil falso, aquel que debía mostrar a las caras enfadadas con las que iba acometiendo, paso a paso, el enfrentar otro día. Y mientras, muy dentro mío, la carga iba en aumento, la espalda ya se encorvaba bajo el peso que a los hombros le confería mi saco de desilusiones y aristas.

Perdieron la luna mis noches, se me apagaron de golpe en el cielo las estrellas, y yo quedaba llorando, en un llanto quedo y mudo, al observar con templanza la oscuridad que en silencio se había quedado a gobernar cada aspecto de mi vida. Mis ojos solo veían una persona sin nombre, sin validez ni cariño, envuelta en un manto fúnebre con una melodía inerte cubriendo sus hombros fríos y doloridos bajo la carga de escombros que lleva en un zurrón pobre, en apariencia vacío.

Cuando mi espalda quebrada no soporte más el peso que le ha tocado aguantar en tan precario equilibrio, soltaré al fin la mochila, comenzaré mi vida de nuevo, con caminar lento y seguro. Mis hombros no sostendrán más una carga de desperdicios, se volverán ágiles, vigorizados y erguidos. Y cada piedra que llegue con intención de quedarse a rellenar sin sentido mi carga ya desprendida, recibirá una patada que la apartará del camino.

8 comentarios en “Mi carga

  1. Esa mochila que sin darnos cuenta vamos cargando y cargando a lo largo del camino y que si no tomamos la decisión de desprendernos de ella nos deja sin fuerzas para seguir el viaje.
    Muy bueno querida amiga!!!
    Besos todos corazón!!!

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