MI AMANTE MARÍA

 

MI AMANTE MARÍA

¡Ay, María, tu aroma es mi alegría, compañera infatigable de mis andanzas, cuando reluce como un tesoro el verdeoro de la esperanza, y con tu magia, de la imaginación poder, tornas en realidad la utopía, delicia mía, ay, maría, por los mares de la ilusión me transportas en libre corcel, para elevar el mundo a la calidad que hacen infinita de las féminas los muslos, y de los libros las lecturas, que mujeres y poesía son drogas duras!
Tu humo me penetra hasta el gozo del que espera la Navidad llegar, pero soy samana que ya ha encontrado maestra, y es la muestra el jardín secreto de mis plastilinos, los avatares de nuestras suertes niñas en las pupilas, el reflejo de bondad ante el gran espejo adamantino y cantidades etéreas de postales vivas…
¡Ay, María, amante mía, que inundas de fragancia los cortinajes de mis estancias, devuelvenos ahora nuestras almas perdidas, por los afluentes de los ríos de plata, los torrentes de oro y de incienso y mirra las fuentes del tesoro; ay, María, si tu me das Sol, lluvia y Luna, con un gran Arcoiris de tinta, versos y pintura yo te correspondería!

 

Eduardo Ramírez Moyano

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