Se alza la voz desde las profundidades de lo desconocido, de las entrañas de lo oculto, de lo no descubierto, repiten sin cesar mensajes que llegan al vuelo desde otro estado de conciencia, otra dimensión traspasando las fronteras de lo infranqueable.

En un murmullo apenas perceptible se van descifrando los mensajes: «No temas, todo está bien, todo está en su lugar, el orden es perfecto dentro del aparente caos, las nieblas no duran eternamente, las tormentas se disipan, sé paciente y mantén la calma, observa lo que ocurre en medio del huracán, mantente despierta en tu vórtice, la tempestad te envuelve sin dañarte, no intentes calmarla ni luchar contra ella, por si sola se disolverá sin que intervengas».

Intento entender el encriptado y trasladarlo a la realidad de la vivencia, la incertidumbre me crea dudas, me confunde, la mente da vueltas en busca de un análisis convincente ¿es todo parte del mismo sueño que me persigue con insistencia? ¿o tal vez se trata de una distorsión o interferencia entre mundos paralelos que confunden mi espacio mental?

Quizá en la obsesión de dar explicación a lo desconocido se produce una pérdida de energía que desgasta las fuerzas y las neuronas se debilitan. Quizá no haya explicación lógica y sea más acertado dejar pasar el flujo de información y aceptar la voz interna como parte de la consciencia que del letargo se despereza.

 

 

@Marina collado