MEMORIA MUERTA

Volvía de visitar la tumba de mi padre cuando he descubierto una losa con tu nombre. ¿Qué ha pasado? Íbamos a casarnos… ¿Por qué nadie me ha avisado? Apenas tienes dieciocho años, tu sonrisa rebosa alegría. Me tapo la cara con las manos y lloro. No sobreviviré sin tu mirada zalamera, sin tus besos… ¡Queríamos tener hijos!
Un mozalbete me mira.
—¿Otra vez aquí? —dice cogiendo mi mano con cariño— Ya vendremos otro día a ver la tumba de la abuela.
—¿Quién eres tú?
—Tu nieto Alonso. Vamos a casa, anda.
Dios mío, tiene tus ojos…

©Vanessa Requena

 

3 comentarios en «MEMORIA MUERTA»

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