Me vestí de mí

 

 

 

Me vestí de mí con todo lo que soy, me desnudé de ayer y hoy soy conmigo más auténtica, más yo, más en mí. Me desvestí de la endurecida piel y me deshice del disfraz que mi cuerpo acorazaba impidiendo mostrar la luz que mi interior albergaba.

Me permití sentir la plenitud de ser tal y como soy. Me vestí sin artificios, sin trajes de apariencia ni auto engaños para mí y sin prendas de agrado para satisfacer al mundo. En mi desnudez me abracé y me sonreí y me conquisté y me seduje sin pudor ante lo que descubrí aceptando imperfecciones, admitiendo defectos y errores que forman parte de mi atuendo humano sin entrar en descalificaciones ni juicios errados.

Esculpí con mente renovada la revelación del alma. Cincelando con amor mi escultura besé las formas de mi autenticidad y acaricié cada detalle desde una perspectiva más clara, percibiendo sin reproches mi perfecta imperfección como ser humano, con intención de ser mi mejor versión conforme a mi creencia y mi propia religión, con mi filosofía y mi posición ante la vida, sin esconder las emociones que brotan y se avivan ante el amor y los aconteceres de la vida.

Contemplo la mutación y transformación en cada capa de piel que va mudando y perdiendo su rastro en el camino a medida que se pronuncia mi desnudez y deja al descubierto su luz. Soy, sin más artificios, el Ser que habita dentro de un cuerpo al que se le han ido cayendo las falsas cubiertas que con el tiempo lo fueron deformando.

@Marina Collado

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