ME / NOS QUEDA LA PALABRA

 

Lamentablemente ya no podemos seguir utilizando la famosa frase que en los años 70 era una de las consignas para todos los que desde la izquierda procuraban  escribir con libertad aun en un estado dictatorial seguía fluyendo entre las nuevas y viejas generaciones proclamando la libertad  “Nos queda la palabra”

“Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo tiré como un anillo al agua,
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre,
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.“

Sobre un inmenso poema de Blas de Otero, escrito en 1916, al que puso música Paco Ibáñez, que lo cantó y publicó en su segundo disco de la serie “España de hoy y de siempre” en 1967, poco después se realizó una mítica grabación en directo en el LP doble “Paco Ibáñez En el Olympia” (París, exilio de muchos españoles precisamente por el uso de la libertad de palabra)

Unos años más tarde, en 1971, el grupo “Aguaviva” grabó en un disco sencillo su propia versión de esta canción.

Una hermosa historia de la larga vida de un gran poema que me apetecía contaros, a colación de lo que en un principio era el motivo de este post, y que retomo, después de recrear los oídos con la música que hoy tiene todo el sentido. Aquella nuestra juventud dónde la palabra se convertía en protagonista y los cantautores en nuestra voz colectiva fehacientemente acallada desde las instituciones y la política represiva de la época.

Ahora que parece vuelve a resurgir la palabra con múltiples cantautores que reclaman nuestra atención, que nos dan tirones de orejas para que pongamos atención en lo cotidiano en las pequeñas cosas. Nos induce a lo sencillo de una mirada, de una caricia, un abrazo, el vuelo de gorrión, el olor de una flor, el sonido de la lluvia al caer, el mundo reflejado en un charco… ¿Qué sentido tendría todo eso sin poder buscar la forma de contarlo con palabras?

Difícil lo tienen mis queridos cantautores, muy difícil los escritores, los poetas en esta era de la IMAGEN en que nos ha tocado vivir.

Porque hoy buscamos la impactante velocidad de una imagen antes siquiera de poder llegar a expresar lo que estamos viendo, nuestra querida palabra ha pasado tan a segundo término, que ya ni siquiera ponemos atención a la hora de escribir.

Vemos a diario que en los periódicos de mayores tiradas se cuelan gazapos, frases mal expresadas, errores de dicción, de ortografía, incluso se comienzan a conjugar mal los verbos, pero cualquier cosa vale para que la inmediatez de la imagen sea lo suficientemente impactante, adelantando a la competencia, dando la noticia el primero. Y no, no debiera ser así.

No soy yo quien desde luego para corregir a nadie, ni es eso lo que pretendo que para eso están los lingüistas y nuestra Academia de la Lengua Española prebostéica y de lenta regulación, asimilación y puesta al día.

Sinceramente en este mundo en el que la imagen es la reina, no deberíamos olvidarnos que manque a algunos aún les pese, La denostada PALABRA sigue siendo a día de hoy la compañera intrínseca al ser humano y cuyo perfeccionamiento debería ser prioritario como la diferencia que nos aleja, al menos durante su uso, del resto de los animales.

@carlaestasola

Madrid día 23 de Febrero de 2017 a las 9:32

 

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

4 comentarios en “ME / NOS QUEDA LA PALABRA”

  1. Una magnífica reflexión Carla. La palabra nunca morirá mal que pese a las avanzadas tecnologías dispuestas a engullirlas. Lo pienso, lo creo y lo deseo de corazón. Besazos muchos guapísima.

    • Gracias a todos los compañeros del blog por estar siempre ahí, leyéndonos, os aprecio por ser tan solidarios y por estos comentarios que nos dan aire fresco para seguir escribiendo. Muchas gracias Marina

  2. Preciosa reflexión… precisamente estoy de lleno en mi libro y hoy he escrito un capitulo que habla del poder de la palabra, de la palabra como arma y como reducto de resistencia. Me ha encantado tu articulo porque me hace ver que no voy mal encaminada al reivindicar la palabra como un lugar de libertad, como un reino soberano y como uno de los único reductos que muchas personas tuvieron en el pasado, cuando la palabra era subversión y hasta se arriesgaba la vida en ella. Muchas gracias por tu post.

    • Nina me encantaría poder leerte y ver tu punto de enfoque sobre este tema. Gracias por leerme y por tu comentario. La palabra nuestra subversión más antisistema, pero hemos de usarla. Un beso

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