Me han robado la primavera 5 (Primer día de verano) - Página de escritores

Me han robado la primavera 5 (Primer día de verano)

Se terminó la primavera, la Tierra declarada en alto total, decidió seguir su marcha y en medio de su inminente traslación alcanzó el verano.
Me han robado la primavera, los días, las noches, las lunas y lo que es peor: el tiempo.
Me robaron la primavera y hoy me queda la esperanza de poder lavar mi nostalgia con las gotas que el verano planea escurrir sobre mi cara, sobre mi cuerpo y sobre mi alma.
He pasado incontables horas sentada
A veces duelen partes del cuerpo y del alma,  que ni siquiera me imaginaba que existían.
Un día me siento eufórica y otros no; unos amada y otros más abandonada.
A ratos mi cabeza retumba de dolor o de tormentas internas; para las que soy la mejor en este mundo.
Han sido tantas las horas en espera de la redención planetaria, que por momentos olvido hasta mi breve nombre.
Por supuesto, he descubierto también habilidades que estaban en latencia bullendo por salir a flote
He hecho cosas nuevas
He visto y me han visto personas distintas al antes del confinamiento, incluso al otro lado del mundo.
¡uff! He reconocido valores inmensos en mí y en los demás; me han perseguido por las redes, he buscado y rechazado, he descubierto que aquello que en verdad quiero eres tú.
Llevo 1000000 días riendo, añorando el verde y el color que está allá afuera, haciendo arte,
hablando con la del espejo, con la licuadora (que por cierto se derrama), presentándome a cada mancha permanente de los techos,  siendo presencia tras de una pantalla, llorando millones de centímetros cúbicos, barriendo y volviendo a barrer, lavando tantos trastes que pareciera que vivo acompañada de un ejército.
Y a veces parece que puede volverse rutina el encierro.
Pero
Cuando el abrazo pierde la calidez, las miradas no penetran hasta el alma y el calor de la piel en verdad no se siente; es entonces cuando pensamos que la vida es apenas, casi vida.
Vuelve la nostalgia
Vuelven las ganas de estar en un verdaderas compañías, de recibir el olor fresco de las mañanas (menos del guayabo), de las manos enlazadas, de la plática que muchas voces interrumpen, de los amores de carne y hueso.
Entonces brota el animal social que habita dentro de mí queriendo volver a circular por el mundo.
Y sigo escuchando que ya nada será igual.
-¿Nada será igual?
Casi nada, tal vez.
Pero el amor compartido entre humanos, el olor de las flores que jamás podrás recibir a través de la pantalla, el aroma del amor sobre la cama, el murmullo de la vida en la calle, la resurrección que te da un abrazo.
La lluvia purificadora acariciando todo mi cue
Eso:  Todo éso, claro que será igual.
O, tal vez, mejor porque ya lo perdimos una ocasión.

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