Me han robado la primavera 9 (Camino de Velas)

Ya no se si pensar en esperanza, en amor, en lo que fue o en lo que vendrá porque al parecer este encierro será duradero y para siempre.

De nuevo estoy aquí, acompañada por mí y en espera, en la espera eterna de ver otra mirada, sentir otro aliento, ver otras paredes; haciendo lo mismo cada día sin diferencia, sin horario. Sólo con una hoja menos en el calendario.

Y mientras este otoño avanza, me llegan los tenues cantos de las almas que van acercándose lentamente para recordarnos que con el paso de algunas horas llegarán a recordarnos de su presencia en esta dimensión.

Así, es como entro en este estado místico acompañada por la luna que brillará en el cielo en su afán de fundirse con los espíritus que llevan su propia magia y su propio propósito; así, es como empiezo a encender mis velas en línea para mostrarles el camino, ya que es ahora cuando más nos llenará su presencia.

Ellos lo saben. Nos han robado la primavera, pero no el amor.

Igual que nosotros, ven pasar el tiempo y añoran abrazar a quien ya no pueden tener cerca; sin vuelta atrás y sin remedio.

A partir de hoy, iré colocando una a una las velas que he preparado para alumbrar su camino. Ese que seguirán a pasos lentos mientras un invisible coro entona la lúgubre melodía de Faure, en la mezcla perfecta que unen sus notas oscuras.

requiem eternam, dona eis domine, et lux perpetua . . .

Ya tengo el alma lista, las cerillas, la ruta y la añoranza trazando la llegada de miles y miles que vendrán al final de la siguiente luna llena.

Me han robado la primavera y el verano.

Me han robado un trozo del cobrizo otoño.

Mas mantengo los brazos abiertos para abrazar y sentir por un momento a aquellos seres que en algún momento de su vida me han amado.

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