Me han robado la primavera 4 (El asombro)

Hasta las calles se muestran asombradas extrañando los pasos que las llenaban de vida

Día tal vez un día todos entiendan que debemos cooperar en sociedad para que esta pandemia cese.

Mi asombro comenzó desde el momento en el que siento como cotidiano el encierro; y continuó creciendo el día que salí a comprar básicos.

Es asombrosa la manera en que los seres humanos se adaptan a las situaciones de la vida. Definitivamente, nos acostumbramos a todo. Algunos con más reticencia que otros, pero al fin entramos al curso de la nueva vida.

Ahorita me encuentro sentada en el jardín recibiendo la luz de la luna con todas sus premoniciones y sus promesas esperanzadoras; recordando una a otra las escenas de mi mañana.

Me resultó indescriptible y, al mismo tiempo irrisoria la nueva forma de transitar el camino; la gente dócilmente utilizando sus cubrebocas marcando la nueva imagen de la moda en telas lisas, claras, oscuras, estampadas; la distancia, la prisa con la que algunos caminaban y la misma luz del sol que resplandece de manera diferente.

Al poco de salir y tomar mi camino recto por la avenida principal, comencé a reírme sola, sin aparente motivo; asimilando lentamente la manera automática de pasar los minutos. En cada lugar “gel”, “tapete sanitizante”, “sana distancia”, la ocultación de la sonrisa y la docilidad de algunos para seguir todas y cada una de las reglas impuestas; que, si bien son ayuda para la salud, nos convierten en autómatas, uno tras otro siguiendo lo mismo, haciendo lo mismo, repitiendo hasta el mismo estilo de movimientos.

 

-Luna. ¿Cuántas veces has observado esto en la raza humana?

-¿Cuántas veces nos hemos sometido a una situación como esta?

 

¡Claro! Aquí estoy sin respuesta.

Sólo maravillada por esta nueva realidad en la que vamos cayendo. Se acabaron los sentimientos extremos; hemos cambiado la ansiedad por costumbre, los cuestionamientos por costumbre, el temor por costumbre, la vida por costumbre.

 

Tal vez se terminaron las emociones que estallan a flor de piel, dejándonos una inmensa ola de canciones, pinturas y muchas expresiones de arte; tal vez empiezan a cesar las lágrimas que brotan al extrañar, tal vez el dolor del corazón roto que ve partir a algún ser querido.

Tal vez un día, mi mente pierda el asombro que sufre cada segundo que paso en confinamiento.

 

Quizá un día se detenga mi asombro al ver que ya casi es verano… que me han robado la primavera.

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