Voy bajando lentamente mirándote como alguien común, y repentinamente vuelves a elevarme al cielo.
¿Qué debo hacer?
Decido olvidarte, decido arrancarte de mí y tu ser aferra mis raíces a tu tierra.
No puedo con tu olor, con tus miradas secretas, con tus palabras calladas.
No puedo callar a este tonto corazón que a gritos me incita a quererte.
No puedo callar esta voz que me urge a olvidarte.
Grita en un susurro que me quieres para esta y otra vida.
Que me quieres cerca, olvidando y desafiando al mundo entero.
¿Acaso has pensado que una sóla palabra puede dar alas a mi corazón?
No permitas que tu entrega se convierta en mi plegaria, que un sólo beso de tu boca me lleve a la incertidumbre
.
Dame la bondad de tu mano asiendo la mía en esta danza infinita de la vida.
Dame la realidad de que seremos más allá de los siglos
.