POEMAS

Mariposas

¿A dónde fueron a morir la mariposas?

Indagando en el pasado y en los interminables segundos de cada día no logro encontrarlas

He volteado cada uno de los baúles en donde guardaba las esperanzas de poseer tu amor por algo más que unas cuantas lunas.

Hoy, desde el alba saqué uno a uno los cajones de madera en donde creí que estaría alguno de los besos que cada tarde guardaba para ti, o una caricia que de tan furtiva que era; parece que para siempre se escondió.

Prendí de nuevo el aroma dulce y escarlata de las velas que encendían nuestras noches, y aspirando el leve olor a romance y canela descubrí en desgarradora realidad que aquel olor que tanto amaba, llegaba tan solo a cerca de mí, mas no hasta mis entrañas.

Mil letras pude abrazar en cada una de tus cartas, en las que cada promesa se encuentra casi borrada; de la misma manera en que te fuiste alejando hasta dejar mi morada.

Buscando caí en la noche y amanecí con el día, sin encontrar sus colores y sus alas revoloteando en mis días.  Y es que ahora con gran dolor me pregunto

-¿A dónde fueron a parar las mariposas que danzaban en mi espalda cuando estabas  por llegar?

A dónde fueron a parar las mariposas que volaban dentro de mí cuando solíamos amarnos, en las tardes y las noches arrancadas al imparable tiempo.

No las encontré.

Aunque eran miles las que volaban a nuestro alrededor, no hay ahora ni alas rotas, ni cenizas grisáceas, ni rastros de sus alegres colores que nos iluminaban.

No quiero darle la cara a aquella figura en el espejo que me reclama el humo que se ha ido guardando en mi cuerpo y en mi mente

No puedo verla a los ojos sin lamentar el tiempo que por amar un espejismo perdí; y me dirijo al jardín en donde me abro la piel para sacudirme la falsedad del pasado

Muevo mis dedos, mi cuerpo y mi cabeza a un ritmo acelerado que hace que salgan una a una esclavizadas mariposas que guardaba a la fuerza en el cajón de los falsos recuerdos que creían que aún mi corazón te amaba.

Me encuentro tan vacía de aquello que a ti me ataba, que no acierto a dar un paso sin tropiezo y sin dolor; mas hoy por primera vez en muchas lunas respiro un fresco aire de libertad.

Y vuelven las mariposas, de coloridas y largas alas danzando dentro de mí

¿A dónde fueron las mariposas que danzaban dentro de mí?

Aquí, conmigo en la felicidad que se toma en un sorbo de café mientras me confundo con el sol que entra revoloteando por mi ventana.

 

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