EL PODER DE LAS LETRAS,  POEMAS

Loca de tanto quererte

Loca por pensar, por un instante, que me querrías siempre.

Estimar siquiera que matarías por mis huesos, por tenerme, poseerme y sin dañarme, acompañarme eternamente.

Loca por persuadir. Insistir. Llorarte y enloquecerme.

Y que más daba lo que juzgara la gente, lo que me aconsejaban, lo que debía hacer realmente.

Si la locura transtornaba, me hacía imprudente.

Si la cordura alimentaba poco, a lo que quedaba coherente.

Y te lloré.

Y lastimé a otros, de tanto quererte.

Y diseccioné las palabras, hasta dejar en vocablos, lo que otros me revelaban, intentando protegerme.

Para mi eran mentiras.

Me mantenía inerte.

Y no alcanzaba a entender que se puede querer, pero no obligar a quererte.

Pensarás que estoy loca.

Que mi abstracción no es sensata.

Que mi obsesión por tu boca y tantas cosas, no son lógicas.

Que mi visión de la vida es extraña.

Y que más da ya lo que pienses.

Estaba Loca, sí.

Insensata, imprudente, hasta estupidamente débil,

 de tanto quererte, y no saber si ansiaba vivir o deseaba la muerte.

De la cordura a la locura, por amor, me destruí muchas veces.

Y me pregunto. De qué me sirvió estar loca de tanto quererte?

Me anulé y así jamás pudiste conocer quién te amaba realmente.

 

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