llueve y se me borra el rostro

Llueve,
se me borra el rostro
y las lágrimas deambulan
libres
sin ataduras,

amanecen certezas de fuego
fotografías de cerezas,
mientras la soledad del aire
se mueve inquieta,
como si la resaca
tuviera pereza
de verse en el espejo.

al otro lado
justo en la nube
que se desgañita en agua,
nacen las esquinas
donde vivirá mi primavera

llueve
y se me borra el rostro
y la pasada noche
se escribe en blanco,
como si mi poeta
se hubiera levantado
con la cabeza dentro de la lavadora.

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