Limpieza

 

LIMPIEZA

Voy a lavarme el alma de culpas, de resentimientos, de odios y rencores. La limpiaré con ternura, como quien talla una piedra preciosa, dejándola tersa y brillante para que pueda lucir en la mano de cualquier enamorado. Ese mismo tratamiento le dispensaré a mi alma en cuitas, resentida, llorosa, enfadada, crispada de la vida.

Porque ahora mismo la noto sucia, poblada de sentimientos que no hacen más que formar una enorme mancha negra en su interior, partiendo de su mismo centro.

Y si fuera necesario, si  con todo el cariño y el cuidado del mundo, mi alma no consiguiera limpiar como es debido, no albergaré ninguna duda para introducirla en un túnel de lavado, como los que se usan para limpiar los coches, que cepille bien su superficie y su propio interior.

Sé perfectamente lo que necesito para poseer un alma límpida, intachable, hermosa en su misma esencia, sin manchas que afeen su linda apariencia. Pero para ello es necesario realizar una limpieza a fondo, sin dejar un rincón por el que pasar, eliminando todos aquellos sentimientos que hacen sentir a mi alma impura.

Repaso mentalmente los mismos y creo que al final tendré que elegir la opción del túnel de lavado, esa que es más severa y efectiva. Puede que quede un poco dolorida tras el paso por él, pero el resultado valdrá la pena. De eso estoy seguro.

Por eso, a día de hoy, desnudo mi alma hacia vosotros, amigos, y os pido disculpas por todo el daño que os haya podido causar. Disculpas cargadas de arrepentimiento de las que solo yo podré conocer el alcance. Os pido disculpas, sí, por todas esas veces que he sentido envidia de vosotros, que os he fallado de alguna u otra manera, que no he estado ahí como hubiera debido, por no haber sabido estar a la altura de las circunstancias.

De igual forma, os concedo mi perdón más sincero, por todas aquellas veces que me habéis fallado vosotros a mí, eliminando de mi interior cualquier rastro de rencor que en su día hubiera podido guardar y que, aunque intente pasar desapercibido, continúa ahí dañando la superficie y el interior de mi alma.

Solo hay una regla, disfruta del momento. Y no guardes nada para el futuro ni recuerdes nada del pasado que acecha a la vuelta de cualquier esquina, para cernirse sobre ti como una enorme sombra que es, precisamente, la que va poco a poco ensuciando tu alma.

Porque, ¿quién sabe? Quizá mañana nos toque emprender ese largo viaje de no retorno que nos llevará a quién sabe dónde, y qué mejor forma de hacerlo que con el alma limpia, sin preocupaciones ni tensiones. A lo mejor así, quizás y solo quizás, el universo pueda tejer una vida mejor para nosotros en ese no futuro inexistente en algún lugar del último agujero negro.

Soy Ana, financiera de profesión y escritora de vocación. Tratando de cumplir mi sueño. Aprendiendo, siempre aprendiendo. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

2 comentarios en “Limpieza”

  1. Me ha encantado. Por un momento pensé que aguardaba alguna sorpresa a la vuelta de la esquina, pero no. Emotivo, muy bonito.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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