La realidad del lamento

LA REALIDAD DEL LAMENTO

Resbala por mi piel el lamento dulce y agrio de un recuerdo parapetado tras la realidad engañosa que sostiene y que mantiene que el tiempo todo lo cura.

¡Ay, el tiempo! El tiempo todo lo cura, menos la locura. El tiempo es un mal amigo que apuñala por la espalda cuando menos te lo esperas, rescatando del olvido los recuerdos agrietados por la falta de cariño. No hace falta más que un mínimo instante para que vuelvan a la superficie, horadando con su amargura todos los restos de cordura que encuentren a su paso.

Esa falta de cariño fue causante de la herida que creíamos sanada y que el tiempo recrudece, abriéndola en carne viva y curándola con sal. Entonces el recuerdo escuece hasta en lo más profundo del alma, se derrama entre las vísceras ulceradas por la añeja melancolía de un pasado que fue huella de algo que nos mató.

Vivimos todo ese tiempo creyéndonos vivos, a salvo del naufragio que a punto estuvo, creímos, de quitarnos la vida, cuando la realidad certera te asesta la puñalada a traición y te hace ver, de repente y sin testigos que, durante todo este tiempo, no has sido más que un lúgubre muerto viviente.

Muerte en vida, vida en muerte, ¿qué más da? Solo queda la certeza de que el recuerdo olvidado trae consigo un cruel lamento que, cuando es de noche y a solas, resbala sobre tu piel.

Soy Ana, financiera de profesión y escritora de vocación. Tratando de cumplir mi sueño. Aprendiendo, siempre aprendiendo. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

8 comentarios en “La realidad del lamento”

  1. Precioso, Ana, con ese sabor amargo que deja el dolor cuando el tiempo acrecienta las heridas del recuerdo…
    Besos todos preciosa amiga!!!❤????

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