La perra al atardecer
Se escondía
Entre las zarzas de la cuneta,
cielo de sangre
anochecía.
Su herida
cuajada de moscas volanderas.
Sus ojos dolientes
implorando clemencia

Ella otrora pastora
abandonada a su suerte
al fin de su vida llega
maltratada por su propia jauría

Nadie la asiste
Ni tu pastor valora
los trece años que le diste
de sus ovejas cuidadora.
Ni un mal viaje
de diez minutos
te dona.

“Mañana iré a buscarla”
Me dice

Yo cabizbaja,
volvía a casa.
No sé si llegará a mañana,
aunque lo deseo fuerte.

En otros momentos
hace tiempo ya,
me salía al camino retadora.
Fiera y leal guardesa
al rebaño de su amo protegía.

Nunca podré entender
cómo en el campo,
la vida de un animal
no tiene ningún valor.

Lo más seguro es que cuando la busques
si es que lo hace,
ese flojo,
y compruebe su herida,
si es que le importa.
O incluso antes de eso,
acabe pegándole un tiro
certero o incierto,
que aumente aún más su dolor
y con su vida acabe.

Yo y el atardecer sangrantes,
como tu herida,
recordaremos tu mirada.

Aunque nadie lo sepa
ese sol rojo en el horizonte
y tu ensombreciendo el paseo de esta caminante.

Ve en paz,
yo no podré olvidarte.
Y si un día me asustaste
ya te lo he perdonado todo
ayer por la tarde.

Al huevazos de tu amo
que le perdone su padre.

No quise preguntar.
Ni he vuelto a pasar por ese camino.
Tengo miedo
de encontrar
lo que nunca hubiese querido,
y maldecir de por vida
a los que no dan valor
a los animales.

 

@carlaestasola

Imagen: Es ella, la foto no es buena,
soy consciente, la tomé para ver si
encontraba al dueño, y lo encontré
esa misma tarde, no paré hasta hacerlo.
No estaba segura que fuera la que yo
pensaba, pero lo fue.