Y la vida se me aleja de repente,

ahora,

y no hay nadie que conjugue la verdad de estos amores,

perdidos,

otrora relámpago de corazones olvidados.

Me traslado a lugares oscuros de luces de colores

me llaman, me adulan,

las miradas lascivas del deseo.

Y explota la llama

aulla mi voz a la luna

y queda. Oscura.

 

Gustavo García