LA MORADA DE MI AMADA
En esa cueva fría, llena de sombras dolidas, a bien vive una dama que ningún color tiene.
La dulce amada moraba, por tiempo en la gruta olvidada, por culpa de todos aquellos, que en su pecado creyeron.
Mi amor, la damisela oculta, la que por su coraje perdono, os liberaré bella dama, encarcelando mi verdad, para que así seas liberada.
Con mi caballo crucé el camino que de ella me separaba, escondiendo mi vida del pueblo, pues peligraba.
Más a mi amor rescaté de una horca certera, saltando el muro entre en la morada que la apresaba, trovando la historia donde apresada estaba.
Pues para terminar os diré que ella no era la mala, solo segó la vida de alguien que la pegaba y por ello asesina la llamaban.
Pero salvé su vida, con palabras y trova, queriendo que de allí viva saliera y nunca más entrara.
Ahora moramos juntos, sin cuevas ni celdas frías, cálidas las estancias nos cobijan, anidando nuestro amor, para toda una vida.
Adelina GN