La loba

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Los ojos amarillos del halcón miraron fijamente al ratón agazapado que intentaba escabullirse entre los arbustos, en la lejanía la luna se dejó acariciar por los aullidos de los lobos que realizaban su expedición nocturna a los corrales desprotegidos y que olfateaban el aire con intranquilidad. Caminando despacio, con los dedos de los pies lastimados y la planta cubierta con hierbas, una pequeña niña de cabellos danzantes y ropas raídas trataba de llegar a la cima de una pequeña colina que colindaba en el bosque, cuando vio una figura erguida que la observaba sin curiosidad. La niña escalo sin notar el ascenso pedregoso ni las espinas de las dormideras, segura de encontrar a su salvador, bostezó famélica y le rugió el estómago cuando al llegar tan solo encontró un cordero agonizante. Se abalanzó sobre él y desgarró con sus dientes de leche la carne allí ofrecida, no tomo en cuenta el sabor y se contentó cuando el vacío en la tripa desapareció. Insolada y Adormecida por el esfuerzo, se dejó arrastrar por los brazos de Morfeo y durmió, con una ligera sonrisa en los labios.

Horas más tarde, se despertó, con el sudor recorriéndole el cuello y al abrir los ojos, la figura peluda de una loba aovillada ofreciéndole abrigo. La niña se hizo más pequeña y se perdió en la pelambra parda de su salvadora y ahora sin dormir trató de recordar cómo había llegado a la oscura cueva en la que se hallaba. Sabía que los acontecimientos que la habían arrastrado a salir de casa no debían pensarse, hablarse ni soñarlos, por eso no soltó lágrimas y aunque trataba de recordarlos, había algo que le impedía y surgía un muro de concreto que se alzaba como la muralla china.

Lo peor era el hombrecillo gris que la miraba desde una roca, con gesto cansino, incluso la loba soltaba breves gruñidos en su dirección.

La loba vivía sola, no pertenecía a ninguna manada, pero de vez en cuando algunos machos alfas acechaban la cueva con gruñidos a veces amistosos y otras no tan inofensivas. La niña sospechaba que su protectora estaba en lo más alto de la jerarquía, había optado por no llamarla de ningún modo porque no era su mascota, sin embargo pasado un tiempo la misma loba le reveló su nombre cuando en una noche de luna llena, sus ojos adquirieron el color plateado del satélite terrestre y aullar .

 

© VICKY LA POESIA DE MIS OVARIOS

About Pedro Altamirano

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica, y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño " El poder de las letras"

3 comentarios en “La loba

  1. Esta es una historia interesante, Vicky, porque teje la existencia del lobo en la vida de la chica. Creo que tal cuento es bastante complicado. Se necesita habilidad para equilibrar los elementos de cada personaje, sus partes en la cuento, y la conclusión de esta parte de la cuento (hay espacio para más). Parece que su habilidad en tales cuentos es bastante aguda. Gracias por compartirlo aquí.

    • A veces cuando me leo no me siento satisfecha. Definitivamente tengo mucho por aprender, pero cuando encuentro comentarios como este, siento que aunque avance lento estoy en el camino correcto. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo.

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