La huida..

El silencio era nuestro gran aliado, los pasos medidos hasta el extremo, para movernos como
felinos entre la oscuridad que estaba presente.
Todo había sido estudiado, ningún detalle dejado al azar, el objetivo marcado; antes de que el sol
comenzara a despuntar en el horizonte asaltaríamos ese puesto de mando.
Las indicaciones precisas , realizadas en gestos, para ir avanzando con sigilo sobre ese terreno que, algo escarpado y repleto de vegetación, dificultaban nuestro avance.
La respiración se volvía agitada a cada esfuerzo,contenida para no romper esa calma densa que
comenzó a pesar en el momento donde ese puesto de mando se asomó entre los árboles.
Llegó la indicación que ordenaba dividirse en varios grupos, ocupar las posiciones ya decididas,
observar todo el complejo. Se acercaba sin remedio el instante donde atacar por varios flancos,
tratando de sorprender a ese enemigo, sin poder evitar que el corazón acelerase su ritmo, y ese arma pareciera pesar una tonelada. Incluso el dedo sobre el gatillo, encontraba una resistencia
inusual, mientras el miedo se impregnaba sobre la piel creando un millón de dudas.
Ni un solo ruido, apostados, esperaba escuchar por el pinganillo en mi oreja la orden para avanzar
un par de metros, a la vez que observaba ese lugar. Si lográbamos ocuparlo todo acabaría. Pero algo
no marchaba como esperábamos, allí, la nula resistencia encontrada para llegar, me hizo temer lo
peor.
A una decena de metros, situado a mi izquierda otro grupo parecía tener esa misma impresión, en
aquella ubicación no había demasiado rastro del contendiente.
La comunicación susurrada en aquel pinganillo confirmó que nada iba como estaba previsto.
-En el ala sur, solo veo uno objetivo, tío esto me da muy mala espina-.
Rápidamente me empeñé en alcanzar a mi compañero, que a una decena de metros delante de mí, oculto entre los árboles, trataba de entender aquello que habíamos escuchado. Su cara reflejaba esa
sorpresa ante lo que estábamos contemplando, ¿solo uno para defender esa zona?.La discusión tomo la comunicación y el pinganillo se llenó de un murmullo constante, –
¿abortamos?, ¿seguimos con el plan establecido?… ¡¡equipo tres!!..¡¡ equipo tres !!… – sin
respuesta. El miedo tomó por completo ese instante, e incluso por un momento pensé en salir de
allí desobedeciendo las órdenes.
Solo bastó un segundo para que ese lugar se volviera un autentico infierno.
Una palabra se escuchó clara en nuestra comunicación
-¡¡Retirada!!.
La lluvia de proyectiles comenzó en ese preciso momento, venían de todos los flancos, era
imposible determinar las posiciones  y varios de ellos pasaron cerca de mí mientras daba gracias por no ser alcanzado.
La huida se volvió desorganizada, corriendo en sentido inverso al realizado sin mirar hacia atrás,
sin ver donde estaban el resto de los compañeros, acompañado por el ruido incesante de un
disparo, otro mas…impactos sobre los troncos y ese pitido molesto que parecía taladrar mi cabeza, el cual me mostró lo cerca que pasó uno de ellos de mi oreja derecha. Ahora nosotros éramos el objetivo.
Entre esa carrera desesperada por ponerme a salvo, el silencio volvió sin aviso, aunque seguí hasta que el aliento me falto, obligándome a detenerme, resguardándome entre un inmenso tronco.
Realicé un barrido rápido hacia donde alcanzaba mi vista. Nada, solo esa oscuridad que ya
comenzaba a ser menos intensa anunciando que el amanecer se aproximaba. Me agaché tratando
de no ser visto tan fácilmente a la vez que traté de restablecer la comunicación.- Equipo uno,
dos..- ; no encontré respuesta.
De repente, el crujido de una rama llegó desde mi espalda. ¿Compañero o enemigo?. Esperé sin alcanzar a comprender porqué había tomado esa decisión, viendo cómo el corazón aceleró su pulso,
envuelto entre la respiración entrecortada. Agonizante fue ese segundo donde nada mas se
escuchó. Aunque los pasos aparecieron de nuevo, podía percibirlos, estaba muy cerca y el tiempo
de reacción debía ser mínimo para escapar de allí si quien se aproxima era enemigo. Un paso, otro mas …volvió el silencio, al tiempo que inmóvil, agachado con mi espalda pegada a aquel tronco, trataba de evaluar mis opciones, las cuales se presentaban ya escasas.
-Bien es el último, todos han caído ya, cuanto antes acabemos mejor- escuché claramente.
Las esperanzas volaron como un castillo de naipes, lamenté mi decisión de esperar creyendo que
podría ser algún compañero, me había vuelto a meter en la boca del lobo yo solito.
-¡¡Frente a ti, tras el árbol!! – gritaron desvelando mi posición.
La lluvia de proyectiles volvió, se llenó de impactos parte de esa vegetación, viendo como las hojas volaban a mi alrededor.
No me quedó mas opción que lanzar mi cuerpo a tierra. Pero la semioscuridad ocultó ese desnivel y acabé rodando ladera abajo, golpeándome por diversas partes de mi cuerpo hasta alcanzar ese
llano donde el camino me dejaba completamente desprotegido.
Había tenido una suerte inmensa , me dolía todo el cuerpo, especialmente el tobillo derecho
mientras elegía un lugar donde esconderme. Solo unos frondosos arbustos parecían el lugar idóneo
y más cercano de alcanzar. Logré esconderme al mismo tiempo que los pasos se multiplicaron, –
¿ quién ha visto hacia dónde se ha dirigido?- gritaron.
Traté de comprobar mi equipo. La radio y todos los cargadores se habían perdido en aquel
descenso vertiginoso, solo disponía de ese cargador en mi arma, tres disparos podía realizar.
-Vamos a poner fin a esto, ya no puede estar demasiado lejos después rodar ladera abajo- volví a escuchar.Mi situación era crítica, a pesar de ser un buen tirador, el número de enemigos era imposible de saber.
Si realizaba un solo movimiento me descubrirían y los pasos ya rodeaban casi por completo esos arbustos.
– ¿Has visto cómo corrían?- volví a escuchar, pero esta vez podía verlos. Eran dos y no parecían
poner demasiado empeño en buscarme. Evalué la posibilidad de tomar la iniciativa, pero si
disparaba, rápidamente me encontrarían. Era solo cuestión de tiempo y comencé a resignarme mientras percibí cómo ese grupo comenzó a ser mas numeroso.
-¿Pero donde está?, es imposible que se haya escapado y menos después del batacazo que se ha
pegado- dijo aquel que parecía llevar la voz cantante.
Inmediatamente intensificaron mi búsqueda, mientras esperaba ya sin mas remedio el
final. El nerviosismo me invadió comprobando como poco a poco el cerco se estrechaba. Me
dispuse a defenderme, qué mas da daba ya. Empuñé mi arma dejando que el visor me mostrara un objetivo que tenía al alcance. No fallé, había sido certero aquel disparo, aunque a su
vez también sentí como sobre mi hombro me encañonaban. Me habían descubierto.
-Vaya sorpresa, mira donde estaba- me dijo al tiempo que su mirada fría se adueño de mí. No me moví, solo esperé a que el ruido del disparo me anunciara el fin.
– Game Over- dijo y disparó.
Sentí el impacto sobre el pecho, me miré comprobando como esa pintura verde cubría mi
protección mientras murmuraba -Mierda, otro año que perdemos la batalla de paintball…-

Eterno aprendiz de escritor, poeta o como pueda llamarse.
Ya que esta afición lleva acompañándome desde mis tiempos de escuela.
También es un medio para evadirse de esta realidad que en ocasiones pesa..

2 comentarios en “La huida..”

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