RELATOS

La despedida

LA DESPEDIDA

Me gusta la cafetería que has elegido para nuestro encuentro. Es discreta, acogedora, perfecta para guarecerse de una tarde fría como la de hoy. En breve comenzará a caer la noche y la luz tenue del lugar propicia la relajación, la lectura, el dejar volar la imaginación con las manos en torno a un café caliente, mientras contemplas por la cristalera el tránsito de la ciudad, y también, ¿por qué no?, propicia encuentros clandestinos, como el nuestro.

Me encanta ver tu cara a través de la nube vaporosa que emana de nuestros cafés, que el camarero nos acaba de servir. Pareces salido de un cuento de hadas del que todavía no se hubiese terminado de disipar la niebla. Apareces ante mis ojos enigmático, exótico, sumamente irresistible, aunque mi subconsciente bien sabe que lo que en realidad eres es peligroso. No debería estar aquí, de hecho, después de todo lo que hemos pasado en nuestra relación. Altos y bajos, demasiadas rupturas y reconciliaciones, conforman un currículo bastante detallado para saber qué es lo que mejor nos conviene.

Sin embargo, aquí estamos los dos, frente a frente. Cualquiera que nos vea pensará incluso que somos una pareja corriente, con tus manos entrelazadas con las mías, y ese tacto que me vuelve loca, y mi sonrisa coqueta. Podría incluso tratarse de una primera cita de dos tímidos enamorados que inician un acercamiento. Pero la realidad es bien distinta y, a pesar de lo que pueda parecer, de que haya instantes en los que casi me deje vencer por tus encantos, por los tiempos vividos, tengo claro lo que estamos haciendo hoy aquí los dos.

Es el adiós. Esta vez, por fin, el definitivo. Solo precisábamos sentirnos cerca por una última vez. Será un instante que ninguno de los dos olvidaremos jamás.

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