La carrera más larga

¿Y si la carrera más larga que damos es la de hoy a mañana?

Porque siempre andamos buscando el momento de alargar el tiempo para pasarlo lento y sin siquiera darnos cuenta que lo que hacemos es no vivirnos, no sentirnos, enojarnos y perdernos.

¿Y si el motivo más sincerlo lo soltamos al aire, nos decimos las cosas y dejamos de callarnos sentimientos?

Porque siempre andamos esperando, tú mi mensaje, yo tu beso. Tú mi sonrisa, yo tú te quiero. Y nos auto exigimos querernos menos, para no demostrarlo tanto, porque sino agotaremos lo nuestro… y al final, todo es tan incierto, tan falso, tan poco honesto, que siento lástima. Por nosotros. Por otros. Porque en este mundo que vivimos, falta todo, ¡sobra tanto!

¿Y si volvemos a lo antiguo? No sé. A aquello de sentarnos frenta a frente. Una cita. Un encuentro. En un café estilo vintage que tanto nos gustan. Y no hace falta un regalo, solo te exijo misterio. Seamos sinceros. Cogernos de la mano. Decir lo siento, expresar lo que siento.

Es una pena…. andar siempre corriendo. Eso es lo que creo. Que no nos detenemos ante nada. Ante lo importante. Ni ante lo ajeno. No nos relajamos. Ni cerramos los ojos y volamos lejos.

Juntos o no. Pero encontrando solo ese momento nuestro.

Es una pena… querer cada vez menos. Tener tanto frío, aunque no sea invierno.

By Miriam Giménez Porcel.

1 comentario en “La carrera más larga

Deja tu comentario, así nos haces grande

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: