La abeja que no quería picar

La abeja que no quería picar

Erase una vez en una mañana calurosa de verano, en un viejo roble que apenas podía dar sombra, había una colmena de abejas, desde allí se divisaba todo el prado lleno de flores de todos los colores, y entre todas las abejas había una que destacaba y no por su forma de trabajar recogiendo miel sino porque era distinta  a las demás, tenía las patitas de color azul y de ahí su nombre Potetes. Como siempre se reunían en su panal pero antes de partir a recoger miel la reina como cada día reunía a todas las abejas y les decía las mismas palabras que a Potetes no le gustaban y le aburrían.

-Hijas mías, salir a trabajar y recoger toda la miel que podáis y si os tropezais con humanos ¡Picarlos!!!.

Cuando la reina terminaba de decir esto todas las abejas del reino levantaban el vuelo era un espectáculo digno de presenciar porque no había ninguna que se chocaran entre si como si de máquinas de precisión se tratara., pero Potetes se quedaba viendo tan semejante maravilla, quien salía la primera que por cierto nunca era la misma decidía que camino seguir y a donde ir.

-Vamos Potetes!! que te quedarás la última. le gritó Dulce

Dulce era su mejor amiga, era un poco mayor y siempre se preocupaba de ella, cuando por fin llegaron a su destino todas las abejas se pusieron a trabajar sin parar, cuando de pronto un gran zumbido alertó a Potetes.

-Que pasa?-  preguntó asustada..

– Vuela Potetes! … humanos – gritó Dulce.

Nada más escuchar eso intentó escapar, movió sus alas todo lo rápido que podía sin mirar atrás  y consiguió salir de la flor donde estaba, cuando por fin estuvo lo suficientemente alto miró y vió a una niña pequeña que jugaba entre las flores y se escuchó?

-Pícala, Pícala !!!

pero Potetes no quería aunque su instinto le decía que si, ella se resistía porque solo era una pequeña indefensa que estaba divirtiéndose. La niña que vio  a Potetes intrigada, levantó el brazo para poder tocarla, entonces otra abeja al ver esto fue volando con la intención de picarla pero Potetes lo impidió. Se acercó lentamente y se puso sobre su mano, la niña sonrió y dijo:

-Que abeja tan bonita con las patitas azules, quieres ser mi amiga? – dijo la niña

Potetes batió sus alas en señal de alegría y cada semana se reúnen en el mismo sitio, junto a las flores para jugar juntas.

5 comentarios en “La abeja que no quería picar

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