EL PODER DE LAS LETRAS,  PROSA POÉTICA

Insomnio en calurosas noches de verano

 

 

 

 

 

 

 

 

En el silencio de la noche el más mínimo movimiento es perceptible, incluso el pensamiento del vecino se hace audible, el más suave respirar se escucha tras el fino cartón de viviendas de las grandes y pequeñas urbes. Sonidos que pasan desapercibidos durante la trepidante aceleración del día se amplifican como por efecto de megafonía. Los sentidos se agudizan y nada queda fuera de su radar cuando el sueño perezoso se torna y se lanza a la conquista del desvelo. Vueltas y más vueltas a un lado y a otro de la cama en espera de poder cerrar los ojos y conciliar de una vez el sueño, pero…¡¡¡nada, los ojos abiertos como platos quedan!!!

El silencio araña, el silencio se expande y ruidos y más ruidos se escuchan en un aparente silencio que cruje hasta la exasperación. Todo cobra dimensiones descomunales en el silencio de la noche que ya de por sí arde con el calor del tórrido verano.

Vuelo de mosquitos que en danza macabra merodean el cuerpo buscando el mejor lugar en el que succionar su alimento. En el intento de atrapar a la fiera una y otra vez se golpea sin demasiada fortuna, el insecto resulta ser más rápido y de los golpes se escapa, de la torpeza del insomne se burla y con sorna se jacta de su habilidad para esquivar la muerte.

Puertas que se cierran, ventanas que se abren, motores y compresores de aparatos de aires acondicionados no dejan de incordiar con su cháchara y el insomne se agota y al borde de una crisis de nervios se sitúa y estalla y de un salto de la cama se levanta directo al baño para darse una ducha bien fría, acto seguido entra en la cocina y una buena taza de valeriana que le aplaque los nervios se prepara y se toma para evitar cometer la locura de subirse por las paredes o salir al balcón medio desnudo y gritar cual energúmeno en medio de la noche exigiendo a la noche que se apaguen todas las voces, que cesen los sonidos que se filtran por los oídos hasta reventar los tímpanos, que necesita dormir y el calor y los ruidos en el supuesto silencio de las noches de verano se lo impiden.

Al otro lado de la sala Morfeo observa atento la escena desde hace mucho rato, con pesar se aleja sabiendo que otra noche más no podrá vencer a su contrincante, el insomnio se rebela de nuevo como único vencedor de la contienda y piensa que otra noche más habrá de irse sin compañía a la cama.

 

 

@Marina Collado Prieto

2 Comentarios

  • Mila Gomez

    Caramba Marina, menuda nochecita jajaja El insomnio es pertinaz en esas noches calurosas en donde los ruidos de la noche parecen duplicarse o más, y los mosquitos, esos si que son tremendos ataques para la serenidad y el sueño. Tu prota hizo bien en darse la ducha y tomar valeriana. Hoy en día y con el abrumador calor, de seguro que nadie se hubiera sorprendido de que saliera al balcón, tal cual, jeje.
    Lo siento por el pobre Morfeo, esperando para nada, en fin, diría; ya vendrá el invierno jajajaja.
    Amiga, tienes el don de la espontaneidad aparte de tener por aliadas a las musas, te felicito por ello y por el relato tan, y tan ameno.
    Sigue escribiendo, por favor.
    Gracias por este ratito de risas a unas horas en las que Morfeo también espera, quizás, desesperado jjjj

    ¡Un gran abrazo, preciosa!

  • Marina Collado

    Qué alegría me da saber que te ha resultado divertido y has estado entretenida mientras Morfeo ya desesperaba por que atendieras su llamada jajaja.
    Muchísima gracias, preciosa Mila por tus generosas palabras.
    Que tengas una muy bonita tarde.
    Abrazo inmenso, corazón hermoso!!!!

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