EL PODER DE LAS LETRAS,  RELATOS

Inmóvil

 

 

Sintió una punzada en su pecho al despertar de aquella manera en medio de la noche, las fuerzas la abandonaban, su cuerpo no respondía a las órdenes que su cerebro emitía, sus articulaciones estaban paralizadas o al menos eso creía ¿Qué le estaba pasando, se preguntaba aterrorizada, por qué inmóvil permanecía encima de la cama cuando levantarse de ella era lo que realmente deseaba? Quería gritar mas no llegaba a su boca el aullido que su garganta profería atascado en el propio miedo quedó impidiendo todo sonido.

En estado de shock se hallaba, nada entendía, solo el pensamiento permanecía activo como si de repente, aprovechando la vulnerabilidad en el ensueño por sorpresa la atacara y presa en sus garras cayera cautiva. No podía contradecir sus argumentos, su lógica y razón quedaron paralizadas, estaba a merced de sus demoníacas sugerencias y el terror se acrecentaba y sus ojos no respondían ni se abrían y a medida que la noche avanzaba más atrapada se sentía en aquella red de la que no encontraba la manera ni la forma de salir airosa.

Su cuerpo era una masa de músculos inanimada, su alma, perdida se hallaba y desde otro ángulo de la habitación contemplaba aquel cuerpo que sobre la cama yacía. Sobrevoló el alma el espacio abriéndose paso en medio de una luz que desde el otro lado las puertas le abría. Observó por última vez su cuerpo inerte al que se acercó para dibujar en su rostro una sonrisa. El cuerpo se transformó y cedió a la laxitud, su rostro adoptó una plácida expresión de sosiego y paz. Amor y armonía predominaban en la estancia, serenidad en el esbozo de la sonrisa que su alma le dibujara antes cruzar el umbral y partir hacia su destino de origen, hacia el renacimiento en una nueva vida. 

 

 

@Marina Collado Prieto  

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